El ferrocarril llegó a la ciudad capital del Estado de Guanajuato, que lleva el mismo nombre, en 1877, a las instalaciones de la antigua estación.
Con datos recabados en fuentes históricas documentadas, la llegada del tren, tras la ampliación de vías desde México a Celaya, Salamanca, Irapuato, Silao y León, también abarcó Guanajuato capital.
El ferrocarril trajo consigo muchos avances en la movilización y transportación de los ciudadanos y de los materiales de carga para su entrega hacia otros destinos.
El desarrollo ferroviario y traslado en esa ruta se incrementó y mantuvo hasta el siglo XX, lo que trajo consigo grandes beneficios.
Empero, con el paso del tiempo y hacia mediados y finales de la pasada década de los ochenta el ferrocarril tendió a disminuir en su demanda, por el avance de otros medios y más modernos y rápidos de transportación.
Luego, para recuperar su vigencia se incluyó el destino México-Guanajuato, al que se le denominó ‘El Constitucionalista’, con fines meramente turísticos, pero sus alcances no fueron los esperados.
El lastre arrancó y arrasó el ferrocarril tras la desaparición de Ferrocarriles Nacionales de México, durante finales de la pasada centuria.
En la actualidad la llamada antigua ‘ex estación del ferrocarril’ se convirtió en un sitio de comercio y atractivo turístico histórico.
No obstante sus terrenos aledaños como las bodegas sirvieron para salas de muestras artesanales y temporales, pero tiempo después durante las primera décadas del 2000 se utilizaron como oficinas gubernamentales.
Y ahora esas áreas se aprovecharán por las actuales autoridades locales en turno para el desarrollo de una zona de transferencia del transporte público urbano, éste que registra constante crecimiento por la creciente demanda de los usuarios de ese tipo de servicios.
Empero falta la opinión de las instancias del INAH que den su visto bueno a las obras que al efecto realiza el Municipio en los terrenos de la antigua estación del ferrocarril, por encontrarse dichas autoridades en periodo vacacional.
