
Las principales quejas de la ciudadanía son lo mucho que tardan las rutas, lo llenas y aglomeradas que van en horas pico, y el tiempo que se hace de un punto de la ciudad a otro, sobre todo aquellos ciudadanos que viven en la periferia.
Los testimonios son constantes entre todos los usuarios. Estos son algunos recopilados por este medio informativo.
Basta con ingresar a las estaciones de la Zona Centro, los viernes, para percatarse que todos los paraderos están repletos de gente, y muchos usuarios optan por no entrar a la unidad, ya que se encuentran a tope y es difícil acceder. Uno de ellos es Fernando Ruiz, obrero que radica en la colonia Jacinto López. Este es su testimonio:
“Es un insulto que nos quieran cobrar tanto. Es una falta de respeto para todos nosotros que ganamos el mínimo. Deberían entender que pagar el pasaje va a ser más difícil para muchas personas. Yo no sé cuáles acuerdos cumplieron los del transporte, pero siempre ha sido una porquería”, dice Fernando, y agrega: “caro, chafa y malo”.
Adriana Ruiz es ama de casa. Originaria de Silao, viaja constantemente a León a ver a sus padres, quienes radican en Valle de Señora. Su principal queja es todo el tiempo que pierde de un punto a otro de la ciudad:
“Antes, cuando no existían las dichosas orugas, estaban rutas como la 8 Blasito, que era muy práctica. Ahora entre abordar una estación y otra perdemos muchísimo tiempo. Este transporte nos quita no solo el dinero, sino el tiempo que ya no se recupera”.
Por su parte, Uriel Guzmán, padre de familia de dos hijos que cursan la secundaria, destaca el hecho de que cuando son cuatro miembros de su familia (él, su esposa y sus dos varones) se gasta mucho en un solo trayecto. “Ahora, si se aumenta el transporte, no sé cómo le vamos a hacer. Eso es lo que mucha gente no ve”.