
Por esta razón se puede observar que el payaso ‘Tuky’ sigue trabajando en el crucero del bulevar Adolfo López Mateos esquina con Apolo ofreciendo narices rojas a los automovilistas a cambio de una moneda.
Él tiene 30 años dedicándose a eso y nuca había vivido una situación económica tan complicada desde que tiene memoria.
Lo difícil de trabajar así es que se expone a sufrir algún accidente, al agobiante rayo del sol y a veces a las gotas de lluvia que pueden estropear su maquillaje.
Él carga un cartel de colores fluorescentes que dice “Ayúdenos por favor tenemos 2 meses sin trabajar” y va pidiendo a los conductores y pasajeros de los autos una moneda a cambio de una nariz roja ‘de payaso’.