Las Poquianchis es uno de los crímenes más abominables en la historia del Bajío. A lo largo de los años, se ha estudiado desde distintas aristas: la criminológica, la social, la histórica.
Recientemente, la tesista y estudiante de filosofía Natalia Granados impartió la conferencia ‘Las Poquianchis, la violencia desde la filosofía’ donde plantea este capítulo de la nota roja en Guanajuato con una perspectiva de género, ética y cinematográfica.
El lugar de la conferencia fue en el Museo José y Tomás Chávez Morado, en Silao de la Victoria.
Durante su ponencia, Granados habló Natalia Guadalupe Granados Sánchez habló sobre cine, sobre feminismo y sobre la realidad actual, comparando las dos más grandes adaptaciones del caso: la de Felipe Cazals (‘Las Poquianchis’), que es más parca, seria, trágica, incómoda e inquietante, y la de Luis Estrada (‘Las Muertas’) que es más lúdica.
“Me preocupe mucho cuando supe que iba a salir la serie, y pensé que sería una gran oportunidad, para dignificar a las víctimas desde una perspectiva realista y de una perspectiva cruda. Me parece que hasta cierto punto fue un retroceso, pues Felipe Cazals hizo, en los setenta, un mejor trabajo que Luis Estrada en 2025. Es muy complejo pensarlo así”.
Para la joven ponente, la versión de Cazals, que data de 1976, es un producto cinematográfico mejor documentado, más realista y más crudo, pero, sobre todo, logra dignificar mejor a las víctimas, sin buscar un entretenimiento simple y fácil, sino que se conozca una realidad que vive México desde que ocurrió el caso de las lenonas hasta la actualidad.
Natalia ha trabajado el tema de las madres buscadoras, la violencia contra la mujer y los feminicidios, consciente de que la filosofía puede ayudar a entender mejor tan lacerantes problemáticas.



