Hay un claro cambio en la manera de pensar del actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, con respecto a los anteriores regímenes que le precedieron en varios aspectos. Él está cumpliendo las promesas de campaña y una de las primeras cosas que hizo fue reintegrar las Guardias Presidenciales a sus cuarteles del Ejército; el Presidente López Obrador dijo textualmente que no necesitaba la protección desmedida que estaba establecida, que a él simplemente lo cuidaba el pueblo y así lo sigue afirmando.

Quizá haya puntos de vista que no concuerden, porque cuando llegan mandatarios o se necesita algún tipo de junta de presidentes o de personalidades, pues no se puede ofrecer en principio un cuerpo de élite como se tenía anteriormente para la protección personal y de su comitiva, como corresponde a la corte internacional; esperemos que nunca pase ningún hecho que tengamos que lamentar, la decisión está tomada.

También ha hablado de que no va a haber represión de los cuerpos policiacos y del Ejército para contener la libertad de expresión mostrada por diferentes grupos que se manifiestan inclusive en las calles.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, que sigue los pasos del sr. presidente, también disolvió el Cuerpo de Granaderos, que como todo mundo sabíamos, en años anteriores era un grupo de choque que estaba dispuesto a disolver cualquier desorden público, que incluso se creó una fama no muy agradable, porque como en muchas ocasiones cometieron excesos de violencia.

Ahora nos damos cuenta que hay un claro problema y la Ciudad de México está viviendo una etapa crítica en la que se está desarrollando un desorden monumental que han aprovechado estos grupos porque no hay quien los detenga. Prueba de ello es la toma de la Cámara de Diputados en varias ocasiones por la tristemente célebre CNTE, un grupo extremista y radical que olvidaron su función de enseñar a los niños en las escuelas y ahora se han convertido en problema bastante serio, pues invaden las calles del Centro Histórico, inclusive el Zócalo, sin que nadie lo reprima.

Históricamente nunca se había cerrado la principal arteria de la Ciudad de México, como es la calle Insurgentes, y en frente del World Trade Center grupos de damnificados del último terremoto, que no fueron atendidos debidamente por el pasado gobierno y por este, reclaman la indemnización por los daños causados por el último sismo que les fue prometida y de la que hay convenios firmados que no se han cumplido, tomaron la avenida durante más de 20 horas causando un caos de movilidad y tampoco podían pasar los camiones de pasajeros, aunque a veces los dejaban pasar por pequeños intervalos.

Tanto en el caso de la CNTE como en de estos grupos radicales, que quizá tengan algo de razón, los grupos policiales de la CDMX y de la Policía Federal, aparecieron simplemente de espectadores.

Y vuelvo a preguntar a la opinión pública ¿será este el camino más adecuado? Porque ya el problema es que están afectado a terceros, independientemente de la mala imagen que se crea ante la opinión pública nacional e internacional de la seguridad pública en la capital, también ya se han pronunciado los comerciantes, hoteleros y los mismos automovilistas que necesitan para sus negocios y la actividad normal transitar por la Ciudad de México, que se están afectando seriamente, que sufren pérdidas millonarias y no hay nadie del gobierno de cualquier nivel que pueda responder las preguntas de los afectados.

Hay otro punto de vista que también podemos considerar y es la continua agresión de un presidente norteamericano, como es Trump, que en la mañana en su cuenta de Twitter amenaza a México y ataca a los mismos integrantes de su gabinete y a los migrantes de una forma violenta y absurda, pero en el mismo día se pone a felicitar al Gobierno de México porque está actuando bien, como sucedió en la visita que tuvo en días anteriores en la frontera con Mexicali-Calexico, donde expresó que admiraba mucho al presidente López Obrador y que todas las decisiones que había tomado le parecían de lo mejor; al día siguiente amanece otra amenaza en la que le había impuesto a México 1 año para solucionar el problema de las drogas y la migración, de otra manera amenaza con imponer un arancel del 25% a todos los autos fabricados en México y que se intentan exportar a los Estados Unidos. También dice que va acerrar la frontera y de hecho hay un problema gravísimo a lo largo de las fronteras porque ha retirado personal de protección para que anden colocando alambre de púas donde intenta poner el muro y eso ha generado un retraso que ya cuesta miles de dólares diarios por pérdidas para ambos países por los problemas de paso por las aduanas, simplemente es un caos.

No podemos entender porque tanta agresividad del presidente Trump hacia México, lo único que podemos encontrar es que está en un proceso de campaña para su posible reelección y está haciendo lo posible para ganar votos. Estamos de acuerdo que busque esos votos, pero no a costa de los mexicanos y los intereses de ambos países.

Creo que la opinión es generalizada que si bien en el caso de México la represión anterior no es aceptable, la complacencia con la que se actúa hoy por hoy tampoco es la correcta. Ojalá en nuestro país se replanteen las políticas y el protocolo de seguridad para que no dañen a particulares y que resuelvan ellos sus problemas de una manera diferente. También, aunque lo veo muy difícil, que Trump actúe con más congruencia, deje de lanzar bravuconadas y tenga mayor respeto a todos los mexicanos, inclusive al mismo pueblo americano que no comparte las políticas agresivas a los mexicanos que viven en Estados Unidos trabajando para poder sobrevivir y haciéndolo lo mejor posible para sacar a México adelante.

Atentamente
Ing. Pedro Medina Hurtado

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