La inseguridad en las carreteras de Guanajuato ha dejado de ser un problema aislado para convertirse en una amenaza directa al sector automotriz. El presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) en la entidad, Arturo González Palomino, denunció que en un periodo de entre 45 y 50 días se han registrado al menos 15 asaltos violentos contra unidades en tránsito.
“Ya llevamos como unos 15 eventos en 45 o 50 días”, señaló el dirigente durante una rueda de prensa, al advertir que la frecuencia de los ataques refleja un deterioro acelerado en las condiciones de seguridad carretera.
El problema no se limita al robo de vehículos. González Palomino subrayó que la violencia contra los operadores ha aumentado de forma significativa. “Se están llevando a los choferes y luego los sueltan… hay violencia”, afirmó, al describir una modalidad que ha comenzado a repetirse en distintos puntos del estado.
De los casos registrados, al menos cuatro han sido considerados de mayor gravedad debido a la privación de la libertad de los conductores. En uno de ellos, la situación escaló aún más al involucrar un pago económico para lograr la liberación del operador. “Tuvimos un caso hasta que nos piden dinero para soltar al chofer”, relató.
Las zonas con mayor incidencia se concentran en corredores carreteros estratégicos como Irapuato, Salamanca y las rutas hacia Michoacán, donde el transporte de vehículos es constante. La vulnerabilidad de estas vías representa un riesgo no sólo para las empresas, sino para la estabilidad logística del sector.
El dirigente empresarial también advirtió sobre la existencia de una “cifra negra” que impide conocer la magnitud real del problema. “Puede ser que algún distribuidor haya sido afectado y no quiera pasar el dato”, comentó, lo que sugiere que el número de incidentes podría ser mayor.
Ante este panorama, la AMDA sostendrá una reunión con autoridades federales y estatales para exponer los puntos críticos. “Vamos a exponer dónde nos han estado pegando… es el tema de la seguridad carretera”, concluyó González Palomino. La exigencia central es clara: garantizar condiciones mínimas de seguridad en las vías que sostienen una de las industrias más importantes del estado.
