La inseguridad en la zona centro no solamente preocupa a los locatarios, sino también a los ambulantes, quienes a diario son testigos de la situación que se vive en las calles, donde no todos tienen la posibilidad de pagar seguridad privada.
Los comerciantes que han contratado seguridad privada deben enfrentarse al delito casi todos los días, pero también tienen un apoyo extra en cuanto a capital humano… desgraciadamente, no se puede decir lo mismo de los vendedores ambulantes, que muchas veces se encuentran a su suerte.
OPINIÓN
Uno de los muchos casos es el de Alejandra Chávez, dedicada a la venta de tamales. Comienza a trabajar desde las siete de la mañana, y sabe que el Centro ha decaído en cuanto a seguridad y vigilancia. “Siempre veo rondar a los policías, y hacen bien su chamba. Arreglan los problemas entre la gente y son amables, pero por desgracia hay demasiados delitos en toda la ciudad. Yo he visto cómo le arrebatan su bolsa a las muchachas, y me ha tocado que se vayan sin pagarme”.
Para Gilberto, quien vende pilas en el paradero Soledad, en la Miguel Alemán, la mejor forma de protegerse no es diferente a la de cualquier otro leonés: suele apoyarse entre sus compañeros y fijarse muy bien a su alrededor.
Otro ejemplo es el de Mario González, un vendedor de aparatos electrónicos. Tiene trabajando desde hace dos décadas en la Miguel Alemán, cerca de la calle Josefa Ortiz de Domínguez. “En todos estos años la situación sigue igual. Siempre en esta parte del centro (refiriéndose a los límites entre la Josefa y la Alemán) ha sido así”.
