
La manifestación registrada en el Campus 1 del Instituto Tecnológico de León (ITL) no fue encabezada por estudiantes, sino por integrantes del Sindicato de la institución, quienes colocaron lonas y cartulinas para exigir la renuncia de la directora Lourdes Almaguer.
La funcionaria respondió que el movimiento surgió tras la negativa de otorgar privilegios solicitados por el delegado sindical y afirmó que no existe ninguna denuncia formal en su contra.
Almaguer subrayó que los inconformes forman parte de la base trabajadora y no del alumnado, como se señaló en un principio. En entrevista, explicó que entre los señalamientos del sindicato se encuentran la falta de un proyecto institucional y la supuesta vulneración de derechos laborales; sin embargo, reiteró que en su oficina no existe ninguna denuncia que respalde tales acusaciones.
Respecto al reclamo de que no existe un “proyecto institucional”, la directora sostuvo que actualmente se trabaja en la apertura de nuevas carreras acordes a las necesidades del estado, luego del cierre de matrícula en Tecnología de la Información y Electrónica. Precisó que la baja demanda llevó a que los estudiantes optaran por programas como Mecatrónica y Electromecánica.
“Los chicos van más por mecatrónica y electromecánica; por eso estamos realizando estudios de pertinencia para ofertar dos carreras nuevas enfocadas en inteligencia de datos e inteligencia artificial, que son las que requiere actualmente la industria”, explicó.
Sobre el mantenimiento de las instalaciones, reconoció que las necesidades son amplias debido a que la institución está por cumplir 53 años. “Hemos ido subsanando poco a poco muchas de ellas, dando mantenimiento a edificios, áreas verdes y equipamiento. Sin embargo, la demanda es mucha”, señaló.
Agregó que los recursos con los que cuentan provienen principalmente de las cuotas de inscripción y reinscripción de los alumnos, que oscilan entre 3 mil 800 y 3 mil 900 pesos semestrales. No obstante, indicó que la institución busca apoyos adicionales a través de proyectos, así como de los gobiernos estatal y federal, para atender estas necesidades.
Sobre la movilización, Almaguer detalló que el delegado sindical Adolfo Gamiño, del área de Ingeniería en Sistemas Computacionales, junto con otros compañeros de áreas administrativas e industriales, promovió la protesta. Explicó que en una primera reunión de trabajo no presentaron un plan formal, pero sí dos exigencias: contar con un espacio sindical equipado con escritorios, computadoras, secretaria y aire acondicionado; y eliminar la figura de los prefectos, quienes supervisan tanto la asistencia de los alumnos como de los docentes.
“Esas peticiones no son viables, ya que los prefectos están contemplados en el reglamento institucional y el espacio sindical se mantiene en uso con el mantenimiento necesario. No puedo destinar recursos en condiciones que no son posibles”, expuso.
La directora consideró que, tras la negativa a estas demandas, el sindicato declaró la falta de voluntad al diálogo y promovió la manifestación. Sin embargo, insistió en que está abierta a escuchar y dialogar con los trabajadores. “El sindicato tiene derecho a manifestarse; lo único que pido es que se presenten pruebas de lo que aseguran. No me niego a atender, pero necesitamos evidencias. Aquí no hay ninguna denuncia en contra mía”, afirmó.
Finalmente, recordó que el Instituto Tecnológico de León depende directamente del Tecnológico Nacional de México y que todos los movimientos financieros se reportan de manera mensual. “No somos autónomos, todo se supervisa y revisa en la federación; cualquier duda sobre recursos se puede aclarar con las instancias correspondientes”, concluyó.



