Mientras muchos progenitores leoneses pasaron el Día del Padre en total disfrute y relajación, otros estuvieron trabajando, como si se tratara de cualquier día.
Algunos tienen más de 20 años dedicados a laborar en junio, y saben que el mejor regalo es tener un buen empleo.
En el Barrio Arriba, concretamente en el mercado Allende, los padres de familia se levantaron como cualquier otro día y comenzaron su jornada laboral. A algunos se les festejó en la mañana o en la tarde, o bien, un día anterior.
Francisco Hurtado es uno de muchos papás. Él no sólo es padre, sino además abuelo y bisabuelo. Tiene, literalmente, toda una vida dedicada a la venta. Actualmente, a sus 82 años de vida, está acostumbrado a trabajar el día de festejo de los papás.
“A mí me van a festejar en la tarde. Ahorita lo importante es sacar el trabajo”, señala el vendedor de ropa, quien al mediodía comienza a montar su negocios.
Juan Pablo Rodríguez es otro de los muchos casos. También se dedica a la venta de ropa. Respecto a su celebración del Día del Padre, es enfático: “Yo lo pasaré trabajando. Así lo he hecho desde hace tiempo. Siempre es habitual para mí que me celebren el día anterior. Lo cierto es que la venta está muy tranquila, pese a ser Día del Padre está pasando como un domingo cualquiera”.
Para Juan Manuel Rendón, el Día del Padre también transcurrió como un domingo cualquiera. Su hija le entregó un pastel y se dedicó a la venta de ropa, que es el trabajo que viene realizando desde hace tiempo. Lo mismo sucedió con Ricardo González, de 62 años.
Ricardo se dedica a la venta de tacos al vapor. Desde temprano comienza a ofrecer su producto en el jardín de Barrio Arriba. “Lo importante ahorita es trabajar. Ya después veremos lo demás. Me levanto temprano, y luego me festejan en la tarde mi familia”, apunta el señor de 62 años.
