
Como se ha hecho tradición, el sector de la construcción festejó el Día de la Santa Cruz, festejo que aunque tiene una connotación religiosa importante, representa para los involucrados en esta industria, un momento de convivencia y un alto en sus actividades para “encomendar” no sólo a la obra que realizan sino a sus compañeros.
Como parte de esta tradición, son los propios albañiles los que “fabrican” una cruz de madera, ésta, extraída de los sobrantes de la propia obra, a la que adornan con flores para colocarla luego en lo alto de las construcciones en la que se labora.
En un sentido religioso, la conmemoración de la Santa Cruz viene desde el S. IV, cuando Santa Elena de Constantinopla, madre del emperador Constantino, emprendió una peregrinación a Jerusalén en busca de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo, misma que según la tradición cristiana, fue encontrada el 3 de mayo.
La conmemoración no sólo se mantuvo en el ámbito religioso, sino que se fusionó con la cultura de los trabajadores de la construcción, dando origen al Día del Albañil.
El Heraldo de León visitó con motivo de esta fiesta, el sitio donde se demolió y pronto se reconstruirá el CAISES de la Miguel Alemán.
Los encargados de la obra ofrecieron una misa y luego, invitaron a los albañiles a almorzar además de que les prepararon rifas de electrodomésticos.
Les ofrecieron música en vivo mientras saboreaban carnitas, arroz, fideo seco, mole y todo lo que se acostumbra en estas fiestas.
Christian Enrique, uno de los “maistros” más jóvenes en esta obra que recién comienza dijo que lo mejor de esta fiesta es “reunirnos con toda la banda y convivir”, además de, en el sentido religioso, darle gracias a Dios por un día más, otro año más y otro festejo más de la Santa Cruz.
“Es un día especial; el día de los albañiles. Es la fiesta de los albañiles donde además de darle gracias a Dios le pedimos su bendición. El padre en misa nos estuvo explicando eso: la historia de los ángeles”, dijo el obrero de la construcción Agustín Galindo.



