Por tercer año consecutivo se llevó a cabo el ceremonial del Equinoccio de Primavera en la comunidad de Chichimequillas; la asociación civil Iscultur busca recordar las raíces de los mexicanos.
Por la mañana se reunieron en las faldas de la compuerta de la presa “El Pípila” decenas de personas, en recuerdo del momento del año en que la duración del día y la noche se igualan como consecuencia de la posición que ocupa el eje de la Tierra respecto del sol.
Los rayos inciden de igual forma sobre los hemisferios. Este evento astronómico marca la entrada de la primavera.
Irene Margarita Borja Guerrero, vicepresidenta del Instituto Silaoense de Cultura y Turismo (Iscultur), expuso que realizar este evento en su tercera edición consecutiva les permite continuar con “la preservación de los usos y costumbres de una región”.
Destacó la importancia de que sea Chichimequillas sede, primero por la identidad y luego por la belleza de sus paisajes y los efectos del eco musical, además de que ahí se estableció el pueblo chichimeca.
“La gente se fue contenta, satisfecha y sorprendida porque tal vez no esperaban que esto se diera con la magnitud que se da”. El próximo año buscarán la presencia de las autoridades estatales y municipales de turismo.
Al mismo tiempo la presidenta María Rosaura Aguirre Morales, mencionó que este evento anual se vuele “esencia de nuestra Asociación, precisamente el difundir, rescatar, tratar de que los jóvenes tengan una identidad y que sepan de donde vienen, cuáles son sus orígenes”.
Exhibió la necesidad de que Iscultur sea respaldada por las autoridades, dado que atiende principios básicos como la ciudadanía. “Se hizo el ceremonial y estamos viendo que hay niños, personas adultas, jóvenes.
“Los niños se dan cuenta de qué es lo que está pasando, preguntan, tienen inquietudes y eso es lo que nos hace sentirnos satisfechos porque estamos sembrando una semillita”, recalcó Aguirre Morales.
“Cuando morimos la Madre Tierra nos cobija en ella, aquí nosotros estamos dándole las gracias por lo que nos da y por lo que nos va a dar más adelante, y para que la apreciemos y no destruyamos lo demás”.
El ballet ‘Ollin Tonatiuh’ de la Casa de la Cultura “Isauro Rionda Arreguín” se encargó de la danza, mientras que el grupo Necutli de la comunidad de Trejo amenizó con sonidos ancestrales.
