Miles de aficionados se quedaron con las manos vacías al recibir el “portazo” de la taquilla del Club León.
Desde el mediodía de ayer se puso el letrero de “agotados” los boletos durante el primer día de venta libre para el partido de vuelta de la final del futbol entre León y Tigres.
A las 13 horas las personas formadas “rompieron filas” al conocer la versión “oficial” que circuló en redes sociales con el escudo del Club León: “Juntos por la Final, boletos agotados”. Frustrados, hubo voces que acusaron el acaparamiento que hicieron los revendedores.
Denunciaron que la reventa se realizó a “ojos vistos”, e incluso frente a los propios elementos de la Policía Preventiva asignados al resguardo de la jornada de venta en taquilla, pero ninguna autoridad intervino.
Entre las filas de aficionados se supo que los boletos se venden en el clandestinaje del mercado cibernético y, en muchos casos, la entrega es “a domicilio”. Hay boletos de “sol” que, de costar originalmente 500 pesos, ahora se revenden a mil 500 pesos “o hasta más”.
El boletaje acaparado por los revendedores provocó que los cientos de personas que se formaron desde anoche o que llegaron a la fila en horario de la mañana, no alcanzaron ni a avanzar unos metros hacia la taquilla.
Hubo casos en que los revendedores se pusieron en contacto con los interesados y, posteriormente se apartaban de los elementos de Policía o miembro del staff para consumar su compra-venta.
La demanda para el partido fue tal que en dos días se vendieron todos los lugares con los que el estadio cuenta.
Además, la venta en línea no se abrió, por lo que la única forma de adquirir una entrada fue en las taquillas del recinto y en los puntos de venta oficial, algunos de ellos ubicados en las plazas comerciales.
Cabizbajos, al no conseguir boleto, los aficionados se dispersaron y el estadio quedó vacío; sin embargo, en redes sociales se expresó la inconformidad de varios por la mala organización del staff y por los precios elevados de la reventa.
