
Al día siguiente, los ciudadanos de la Zona Piel reanudaron sus actividades, después de haber estado varias horas sin luz. En la esquina donde estalló el transformador se podía ver, en la mañana, los muros ennegrecidos tras la explosión.
Durante la noche, varios ciudadanos salieron a ver cómo las autoridades apagaban la llamarada y no perdieron la oportunidad de tomar fotografías y videos.
El resto del día, la tranquilidad volvió a la Zona Piel, así como la iluminación.