A partir de este mes de abril, una ley cambiará para siempre la fiesta brava y la vida taurina en la Ciudad de México, pues las corridas de toros se realizarán sin violencia. Independientemente de que muchas personas detesten este espectáculo por considerarlo extremadamente innecesario y sangriento, y otras lo consideren un patrimonio cultural, la historia de las corridas de toros y los toreros en León es bastante trascendente.
La Plaza de Toros La Luz es sin duda el lugar más importante de la ciudad en cuanto a fiesta brava se refiere. El edificio como tal está repleto de historias: de toros, de toreros y de muchos “oleeeee” gritados desde las gradas. Fue un 16 de septiembre del año 1961 que se inauguró de manera formal. Fue construida por los hermanos Francisco, Rafael y Jesús Obregón Urtaza. En la corrida inaugural participaron toreros de gran renombre para la época: Manuel Capetillo, Juan Silveti y Felipe Rosas.
En cuanto a toreros famosos, hay un nombre que no se puede pasar por alto en la ciudad: nada menos que Rodolfo Gaona, apodado “El Califa”, quien sin duda fue uno de los más importantes de la historia de la ciudad. En el país y en el extranjero fue sumamente conocido, al grado que el mismísimo José Guadalupe Posada (quien también vivió en León) realizó un grabado de su persona.
Nacido en el año de 1888 con el nombre completo de Rodolfo Bernal Gaona en León, empezó trabajando no como torero, sino como curtidor, oficio que han tenido millones de leoneses a lo largo de la historia. Después de aprender los conceptos básicos de la tauromaquia, decidió viajar a la Ciudad de México, siendo en 1907 cuando debutó en la plaza de toros del Toreo de la Condesa en Colonia Roma.
Gaona está considerado uno de los toreros con más estilo y elegancia, y su nombre se puede notar en diferentes puntos de la ciudad. En su honor hay un monumento en los alrededores del Arco de la Calzada, y hay un mercado que lleva su nombre rumbo a la salida a San Francisco del Rincón.
