A veces las palabras no bastan para materializar los pensamientos, para dar forma a las ideas, emociones y pulsiones; a veces solo necesitamos un refugio y la música puede ser uno.
Adalberto de Jesús Tovar Gómez tiene claro que la música va, incluso, más allá al ser un estilo de vida, y como tal, lo aceptó desde hace más de dos décadas; lo aceptó con sus pros y contras y lejos de arrepentirse, está convencido que quiere hacer de ella su aliada durante toda su vida.
El músico y compositor, oriundo de esta ciudad zapatera, tuvo su incursión en la música casi de manera natural. Su padre formaba parte de un grupo versátil y en casa había un piano; así, Adalberto tuvo su primer acercamiento a éste en su infancia.
A los 13 años comenzó a tocar en grupos versátiles a la par de continuar con su formación académica en música; pasados los años llegó el momento de elegir una licenciatura y fue entonces que aplicó un gran plot twist al optar por matricularse en Derecho en la Universidad De La Salle Bajío.
A simple vista parecería una decisión extraña, pero no para él. Lo tenía claro. Al ser cuestionado al respecto señaló que la Filosofía es una disciplina que le apasiona, pero no solo quería absorber todo el conocimiento que ésta le puede dar, sino aplicarlo; de ahí que las leyes fueran su opción, y quizá sin tenerlo en mente, esta carrera le daría una amplia gama de herramientas para su futuro como músico y gestor.
Poco después de licenciarse en Derecho tomó maletas y migró a la cercana ciudad de Guanajuato capital para comenzar una nueva etapa. Comenzó sus estudios en la licenciatura en Composición en la Universidad de Guanajuato y gracias a su experiencia y formación académica aplicó varias materias a título de suficiencia para, de manera más rápida, concluir la licenciatura.
Fue en este nuevo brío donde conoció a más gente del medio y comenzó a estrechar relaciones con músicos y a abrirse paso en la composición. Fue entre los 22 y 23 años cuando se estrenó una obra suya en el Festival Internacional Cervantino y de ahí comenzaron a llegar más solicitudes; comenzó a ir a talleres fuera de Guanajuato, como Morelia y Ciudad de México.
Durante tres años fue gerente de, quizá, la orquesta más importante del estado: la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, OSUG. Ha compuesto obras que se han estrenado en otros países y año con año se ha abierto camino en el medio musical nacional.
Sobre su proceso creativo, comparte que ha evolucionado, aunque tampoco es de la idea de que existe un solo camino para crear música.
“Hay muchas técnicas, muchas formas dependiendo de las necesidades expresivas”, asevera.
Es así que, forjando una disciplina y autogestión que lo ha orillado a procesos administrativos, Adalberto ha sabido adaptarse al mundo artístico en León y México, consolidándose como uno de los músicos y compositores más prolíficos de la región.
En una completa apertura menciona que tiene piezas que una vez que son interpretadas prefiere guardarlas, pero hay otras a las que les toma un cariño especial, tal es el caso de Invitaciones acústicas, una pieza de 18 minutos para orquesta que escribió con motivo de los 65 años de la OSUG y que fue interpretada por ésta en el Teatro del Bicentenario en un programa bajo la dirección de Roberto Beltrán Zavala, repertorio que también integraba piezas de Strauss y Mahler.
Recientemente, fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica Pinto Reyes, OSPIR; cargo que desempeña a la par de ser director de la Banda de Música del Estado. Y en este nuevo reto tiene claro su objetivo “que la OSPIR esté mejor cuando me vaya que cuando llegué” y aunque aclara que no es porque la calidad musical sea mala, está consciente de que siempre hay aspectos por mejorar.
Así, con este nuevo proyecto, el músico y compositor también busca darse un espacio para vivir tranquilo, quizá bajar un poco a la intensidad con que lleva su carrera para disfrutar el momento que vive porque si de algo está seguro es que…
“Voy a estar haciendo música toda la vida, voy a componer toda la vida, con o sin beca, con o sin encargos, voy a componer y voy a vivir de esto toda mi vida; porque me gusta y porque creo en ello”.
