
Esa incidencia de crímenes resultaría relativamente baja respecto de las que se registraron a lo largo del 2020, pero la mayoría de esos homicidios dolosos siguen siendo atribuibles a la misma delincuencia que ha desangrado al estado en los últimos años: el crimen organizado, quien ya se anotó otro atentado a balazos e incendiario que dejó daños en una vivienda y un vehículo en llamas en la colonia Los Girasoles, de Celaya.
En la misma ciudad una familia fue agredida a balazos, aparentemente sin lesionados.
Pero en materia de homicidios, un recuento de la crónica periodística sobre homicidios dolosos dejó registró de 4 asesinatos en Celaya, tres en Juventino Rosas y tres en Salamanca; así como dos en León y dos en Cortazar. Por su parte, Uriangato reportó un homicidio.
Es la incidencia que se aprecia comparativamente muy menor a la cantidad de asesinatos que se cometían en Guanajuato el año pasado.
Sin embargo, otro dato que no coincide con este recuento corresponde al Informe de Seguridad (preliminar) que publica diariamente la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) con base en los reportes del equipo interdisciplinario compuesto por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR) y la Procuraduría General de la República.
El informe suma 17 homicidios solo en el transcurso de los tres primeros días, aunque la CNS advierte que serían las fiscalías quienes determinaran qué delitos fueron cometidos y la cifra oficial será la que haga pública el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Pese a las numerosas y relevantes detenciones que han hechos autoridades federales y estatales de presuntos integrantes y capos de la delincuencia organizada, está aún por verse si inciden en la recuperación del orden y la tranquilidad en Guanajuato.