Con una inversión superior a los 21 mil millones de pesos, el Gobierno del Estado de Guanajuato, en coordinación con la Federación y usuarios agrícolas, pondrá en marcha el Acueducto Presa Solís–León, proyecto que busca asegurar el abasto de agua para 2.6 millones de habitantes, equivalente al 43% de la población estatal.
Así lo informó José Lara Lona, secretario del Agua y Medio Ambiente, quien destacó que esta obra es “una apuesta por el futuro hídrico del Bajío” y parte del Programa Nacional Hídrico del Gobierno Federal.
“Guanajuato enfrenta una sobreexplotación de 867 millones de metros cúbicos en sus acuíferos; 83% del agua subterránea se destina a la agricultura, 12.97% al consumo público y 3.92% a la industria. Con esta obra reduciremos la presión sobre los pozos profundos al sustituirla con agua superficial”, explicó.
El proyecto contempla modernizar y tecnificar el Distrito de Riego 011 Alto Río Lerma, que se abastece de la Presa Solís, mediante el revestimiento de canales y la instalación de sistemas de riego por goteo en más de 10 mil hectáreas, beneficiando a 25 mil productores.
Con estas acciones, se prevé rescatar 120 millones de metros cúbicos de agua para destinarla al consumo humano.
El acueducto, de 187 kilómetros, atravesará diez municipios y abastecerá anualmente con los siguientes volúmenes: Celaya 22.4 millones de m³, Salamanca 10.7, Irapuato 24, Silao 7.1 y León 55.8.
En cuanto a la inversión, 6,412 millones de pesos serán destinados a la modernización agrícola, mientras que 15 mil millones financiarán la construcción del acueducto, con aportaciones conjuntas del Gobierno Federal y Estatal.
Respecto a las preocupaciones sobre un posible impacto en el Lago de Chapala, Lara Lona aclaró que el volumen recuperado proviene exclusivamente de la tecnificación agrícola: “No afectará el balance hídrico de la cuenca Lerma-Chapala ni los niveles del lago”, aseguró.
El funcionario resaltó que, además de garantizar agua potable, la obra traerá beneficios económicos: “Habrá generación de empleos, mejoras en la eficiencia de los sistemas municipales de distribución y un impulso decisivo para la productividad agrícola del Bajío”.
“El Acueducto Presa Solís–León no solo es infraestructura, es garantizar desarrollo, bienestar y el derecho humano al agua para las próximas generaciones”, concluyó.
