
Desde las primeras horas de la mañana, las personas fueron llegando a iglesias y templos para participar en esta ceremonia donde se recuerda el inicio de la celebración que culmina con la pasión y muerte de Jesús de Nazaret.
Con fe y devoción, todos y cada una recibieron la imposición de la ceniza y una vez más escucharon la frase: “Polvo eres y en polvo te has de convertir”, con la cual se recuerda que todo lo que viene de la tierra vuelve a ella.
La celebración se vio afectada por la pandemia del Covid-19 la cual obligó a los asistentes a portar cubrebocas y cumplir con las medidas y protocolos de tipo preventivo que ha impuesto la más grave enfermedad que los habitantes de la ciudad han enfrentado en los últimos 100 años.
Personas de todas las edades llegaron hasta los centros de culto, así como a las capillas de algunos callejones, barrios y colonias de la ciudad, donde se llevó a cabo este ritual que guarda un lugar especial en la mente de los católicos.
Conforme el día fue transcurriendo, también lo hizo la cantidad de personas, mientras las calles de la ciudad se poblaban de gentes con la cruz de ceniza en su frente.
Con la imposición de la ceniza se inicia también el periodo conocido como cuaresma, que es un lapso de 40 días, en los cuales se inician los preparativos para recordar y conmemorar la crucifixión y muerte de Jesús, el hijo de Dios.
Mucha gente aprovechó para orar y emitir plegarias a las figuras de santos, vírgenes y del mismo Jesucristo que existen al interior de los templos, sobre todo para que haya paz en el mundo, en este momento en que una guerra entre Rusia y Ucrania amenaza a todo el mundo.
Luego de ser parte de la ceremonia, las personas se dirigían a sus hogares, todos ellos pensando en las fechas que están por llegar y en donde se habrán de recordar los pasajes previos a la muerte en la cruz del hijo de Dios.
Por su parte, algunos representantes de la iglesia católica hicieron un llamado a la gente a evitar todo aquello que hace daño al sentido de la religión católica y entender que ha llegado el tiempo de la contrición para renovar la fe y esperanza en la humanidad.