
Y fue precisamente lo único que no encontró esa persona ayer en sus últimos momentos de vida, ni tranquilidad ni esperanza, porque el arrancaron la vida de 6 balazos, a ojos de los vecinos, dos delincuentes que viajaban en una motocicleta.
La versión preliminar del hecho apuntó en el sentido de que el fallecido acababa de llegar a ese cruce de calles y buscaba la protección de la sombra de un árbol ante el inclemente sol del mediodía.
Tan inclemente como el sol fueron sus asesinos, quienes le dispararon 5 de los 6 tiros directo a la cabeza, el sexto balazo en el pecho. Huyeron luego de cerciorarse que su víctima yacía moribunda en la terracería.
La Policía y las asistencias médicas que llegaron después, los cuales ya nada pudieron hacer por la persona, de una edad de entre 25 a 30 años, la cual de momento no fue identificada.