Luego de conquistar 13 puntos de 15 en pelea, la afición esmeralda canta por la posibilidad de clasificarse a la Liguilla.
Tarde gris de León y Puebla, equipos que no mostraron respeto a la final que ambos disputaron en 1992.
El cielo retumbó en varias ocasiones levantando remolinos de polvo en el empolvado Estadio León.
Con un sofocante calor de 30 grados y con poca afición en la tribuna, la Fiera de Torrente volvió a saltar con su triste uniforme gris de la buena suerte.
León se mostró voluntarioso en el primer tiempo, sin claridad logró un gol grascias al destello de individualidades del “Rifle” Andrade para Boselli quien crucificó al camotero Villa.
Después del gol en el minuto 25, León y Puebla se dedicaron a sacar el trámite. El aire olía a un Torrente quien salvó su temporada con 19 unidades, mientras que Cardozo practicamente tiene rescatado a Puebla del descenso.
Un pichón cayó al terreno de juego, el delantero camotero González lo saca con las manos y la afición le aplaude su osadía por mantener la vida.
Previo al medio tiempo la lluvia y la tierra invaden empastado y tribunas, la afición resiste para ver el efímero triunfo verde.
Los pocos poblanos en la puerta 10 aplauden a su equipo, quieren el empate en el segundo tiempo. Sólo tuvo un disparo a quemarropa de Pérez sobre William quien soportó fijo el cañonazo.
ABUCHEOS… ¡BESTIALES!
“Gullit” Peña sale abucheado, nunca generó una buena para Boselli ni para él mismo, avienta una botella de agua en la banca en dos ocasiones.
Con más miedo que deseos por ganar, León sacó el triunfo y respira cuando el central pitó al 95.
De cinco disputados, sólo dos puntos se perdieron, la ilusión sigue viva, Matosas y Torrente ya lo han hecho, de panzazo en liguilla León es incómodo y se transforma.
La afición volvió a cantar y soñar con José Alfredo los caminos complejos de Guanajuato.
