
Unos 60 bares y cantinas, ubicados en la zona centro de la ciudad han reanudado operaciones justo cuando el semáforo que marca el avance de la pandemia de Covid-19 se encuentra en color rojo y se desconoce si atienden las medidas establecidas por autoridades sanitarias.
Pese a que las autoridades sólo permitieron la apertura de restaurantes, siempre y cuando su cantidad no excediera el 30 por ciento del total de los establecimientos, bares y cantinas aprovecharon la situación y volvieron a abrir sus puertas.
Esta situación ha generado problemas para autoridades municipales, quienes carecen de facultades legales para aplicar sanciones a quienes no han observado el cumplimiento de las Leyes y reglamentos.
“La dirección de Fiscalización no tiene atribuciones para aplicar sanciones a estos establecimientos y sería la jurisdicción sanitaria la que tendría que intervenir”, dijo el director de Fiscalización, Gustavo Buck.
Por ahora, la Dirección de Fiscalización sólo aplica sanciones por cuestiones relacionadas con no respetar los nuevos horarios de servicio, permitir la presencia una mayor cantidad de personas en el interior y la presencia de menores de edad.