La Universidad de Guanajuato se distingue por ser una de las mejores escuelas públicas del país. Representa un verdadero logro el llegar a pertenecer a una de las facultades de Ésa Casa de Estudios. La comunidad estudiantil de la UG también se ha distinguido por luchar por causas comunes. En esta ocasión, lograron movilizar a los cientos de estudiantes de todos sus campus, para hacerle saber no sólo a las autoridades académicas de la Universidad, sino a las autoridades de nuestra entidad, a los guanajuatenses y a todo México, que la violencia que padece su alumnado debe parar. Fue la muerte de la estudiante Ana Daniela Vega, la que “desató” los reclamos que finalmente, a principios de este diciembre, se hicieron escuchar. La estudiante de 23 años, originaria de Irapuato, fue encontrada muerta en la vivienda que rentaba en la capital del estado. Las investigaciones policiales, originalmente mostraron que Daniela se había suicidado. Tras ahondar en el caso, las autoridades ministeriales, determinaron que el responsable de la muerte de la joven estudiante fue su ex novio, a quien conoció por medio de una red social. El delito fue clasificado como un feminicidio, lo que exaltó con justa razón, a asociaciones de mujeres que luchan por defender de manera solidaria a cualquier víctima de violencia de género. Qué lamentable que un caso como éste, haya finalmente conmovido a la sociedad, ya que no es la primera víctima de violencia entre la comunidad estudiantil guanajuatense. A esta lucha, se sumaron estudiantes de universidades públicas y privadas. Incluso en el jardín principal, aquí en León, pudieron verse pancartas y carteles alusivos a esta ola de reclamos. La movilización de los estudiantes que ocuparon las calles de Guanajuato capital, se hizo de manera organizada y consciente. No sólo las “abejas” sino también las ex abejas y los guanajuatenses en general, mostraron su solidaridad ante el paro estudiantil que duró en total seis días y que tuvo hasta ahora, una buena conclusión. Ante las peticiones de los estudiantes, el rector de la Universidad en presencia del gobernador, del presidente municipal de Guanajuato y de los rectores de los campus de la UG, rindió un mensaje por el que se disculpó por las omisiones ante las acciones violentas, muertes y desapariciones de estudiantes, sobre todo en el caso de mujeres. Firmó un convenio en el que participaron las autoridades que atestiguaron su discurso. Tal convenio fue publicado tanto en el Periódico Oficial del Estado, como en las gacetas de la Universidad y del Municipio. El mensaje fue contundente y solidario. Luis Felipe Guerrero Agripino reprochó institucional y personalmente a todas aquellas personas que desde su posición académica o desde cualquier posición, hubieran mostrado actos de violencia, agresiones y hostigamiento hacia el alumnado. Ofreció disculpas “a cada estudiante, a cada mujer, a cada persona que ha padecido o padece violencia de género”. Como guanajuatense, como mujer y como ser humano, me tranquiliza saber que finalmente se obtuvo una respuesta congruente ante los reclamos de los universitarios. Sin embargo, también me da tristeza el saber que ha habido muchas víctimas de acoso y agresiones por razón de género. Eso simplemente, es inadmisible.
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