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Abarroteros tras las rejas

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Los abarroteros son el principal contacto comercial con la ciudadanía de León y, considerado por ellos, también son los más expuestos ante la delincuencia.

Una de las formas para protegerse de los delincuentes son con barrotes, y rejas, y hasta con cámaras de seguridad en algunos casos.

El señor Juvenal, un leonés que desde hace 14 años tiene un comercio de ésta índole compartió con EL HERALDO que “antes ni reja tenía” y que desafortunadamente a los largo de esos 14 años, ha sido víctima de robo en 7 ocasiones.

De estas 7, señaló que han sido en distintas horas, en el día, en la noche, cuando ellos están y cuando no, pero los más impactantes han sido 3 en los cuales han estado ‘a punta de pistola’.

Juvenal señaló que antes los delincuentes se tapaban la cara y que ahora ya ni eso.

En los robos que ha sufrido en su estableciemiento, cuando la policía va, le dice que “si quiere vaya a levantar una denuncia”, pero Juvenal no lo ha hecho porque eso implica perder todo un día de trabajo para su comercio.

DELITO MENOS DENUNCIADO

Esta misma situación la cree ‘Don Fransis¡‘, otro abarrotero de una colonia diferente a la de Juvenal. Juvenal y Don Francis opinaron que el robo a los abarroteros es el delito menos denunciado.

Don Fransis por su parte opinó que si denuncia “no pasa nada” y que al final de cuentas, por más grande o pequeño que sea un robo, es un delito indudablemete.

De manera general, él opina que los pequeños robos son los menos denunciados y los que mayor impacto tiene en la sociedad, pues después de los robos a transeúntes o a pequeños establecimientos no se levanta la denuncia correspondiente ni se llama al 911.

Don Francis no tiene rejas ni tampoco cámaras de vigilancia en su establecimiento pues expresó que al final “cuando te toca ni aunque te quites”, y además expuso que los mismos clientes tienen una perspectiva diferente de una tienda “toda enrejada a una abierta” pues a su parecer en la abierta genera mayor confianza.

Sin embargo, este punto también es otro de los aspectos que representa un arma de doble filo, pues expresó que “ya no se sabe ni quien te va a robar: puede ser alguien muy arreglado, de traje o alguien muy desalineado y todo tatuado”.

DEMASIADOS TRÁMITES

 Así pues, ´Don Javi’ un abarrotero con más de 40 años establecido en León compartió con este diario que a comparación de cuando inició su labor comercial, al día de hoy existe mucha más inseguridad.

Él no tiene barrotes en su tiendita porque compartió que se sentiría como en una cárcel, aunque muchas otras personas si le han dicho que ponga.

En toda su historia como vendedor ha experimentado pequeños casos de robo, “nada extraordinario” expresó, sin embargo, en una ocasión que llamó a los policías le dijeron lo mismo que ha Juvenal, que tenía que ir ante el ministerio público a realizar la denuncia y, como él es el único responsable de la tienda, no la podía dejar sola, y prefirió no hacerlo. Opinó que esto se le hace demasiado trámite.

Mencionó incluso que con los mismos vendedores o proveedores ha tenido pequeñas situaciones de robos y que él mismo los ‘ha cachado’ pero que al final no denuncia porque sabe que no les harán nada.

NADIE SABE QUÉ ESPERAR

Por su parte, Leticia, la encargada de una abarrotera con dimensiones mayores a las comunes (es decir toda una casa es la abarrotera), hizo saber que su establecimiento ha sufrido 3 robos en 2 años.

Señaló que esas situaciones nadie se las espera y que hay muy poca vigilancia en el lugar donde labora diariamente. “Hasta te quieren matar por 20 pesos” expresó.

Debido a este tipo de situaciones, en su establecimiento tiene cámaras, mismas que registran todos los movimientos que hay en prácticamente toda su tienda y gracias a las grabaciones pueden tener pruebas cuando han sido víctimas de robos.

Por otra parte, también les ayuda a tener más control pues cuando alguna pieza o alguna unidad de dicho artículo faltaa causa de que fue robado, en el inventario a ella le permite conocer que tanto perdió.

Ella a diferencia de todas las opiniones anteriores señaló que lo importante es hacer la denuncia.

Así mismo, expuso que antes los que robaban eran los pobres pero hoy en día cualquier persona de cualquier escala social puede ser un asaltante “ya ni se sabe” expresó.

ALGUNOS SE HAN SALVADO

‘El Güero’, un señor con 20 años como encargado de una tienda compartió por su parte que afortunadamente nunca ha sufrido ningún atentado estando laborando.

Para él, su colonia se le hace tranquila, aunque está consiente que la situación en el municipio en cuanto a materia de seguridad no es la mejor, pues a través de los medios de comunicación sólo escuaca que “ya mataron a quién sabe cuántos por quién sabe dónde”.

Él señaló que diario se encomienda a Dios para que no sea víctima de la delincuencia, “que no le vaya a tocar” es lo que le pide, pues afortunadamente no ha ocupado cámaras o barrotes de seguridad.

PROVEEDORES

Por otra parte, señaló que los proveedores a veces también quieren pasarse de listos dejándolos con menos artículos de los que les cobran; por eso, él revisa la mercancía siempre que le llega para evitar esas situaciones y cuando le falta una unidad se la descuenta a la nota que pagará.

Esto no todos los abarroteros lo hacen, pues en ocasiones sólo firman y pagan la nota sin darse cuenta de lo que les entregan.

Cabe mencionar que los entrevistados fueron de diversas colonias del municipio en el que la mayoría opinó que hacer denuncia de los hechos delictivos que sufren no tienen sentido, a excepción de la señora Leticia.

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