Hace siete años, los días 23, 24, 25 y 26 de marzo, la población católica de León estuvo de plácemes, pues visitó Guanajuato el entonces Sumo Pontífice, Benedicto XVI. Hoy en EL HERALDO recordamos los acontecimientos ocurridos entonces.
Cuando se hizo público que Benedicto XVI vendría a México, y concretamente a Guanajuato, el tema fue abordado por todos los medios del mundo. La CNN, la BBC, cuando periódico y cadena televisiva hablaban de ello: desde el lugar donde daría misa, hasta a donde se dirigiría después de pisar las tierras aztecas. Cuando se anunció por primera vez, fue un 12 de diciembre de 2011.
No sería sino hasta el 23 de marzo que Joseph Ratzinger, mejor conocido como El Papa Benedicto XVI, bajaría del avión saludando a las tierras Guanajuatenses. Vestido totalmente de blanco y unos zapatos Prada rojos, fue recibido por autoridades locales, estatales y nacionales con el mismo júbilo que los fieles que lo contemplaban en diferentes puntos: en sus hogares, en internet o a unos metros de él. Uno de sus discursos más memorables fue cuando expresó:
“Como peregrino de la esperanza, les dijo con San Pablo: No se entristezcan como los que no tienen esperanza”.
Benedicto recorrió la puerta del Milenio y concluyó hasta el Colegio Miraflores. Posteriormente, ofrecería una misa en el Parque Bicentenario.
Al igual que con Juan Pablo II, la ciudadanía leonesa, silaoense y mexicana recibieron al Papa con los brazos abiertos, y se repitió la consigna que con aquél cuyo nombre verdadero era Karol Wojtyla: “Benedicto, hermano, ya eres mexicano”. Guanajuato Capital y concretamente la casa del Conde Rul, mientras tanto, serían dos de los escenarios fundamentales para la visita de Benedicto XVI, porque en su calidad de Jefe de Estado, se entrevistaría allí con el entonces presidente de la República, Felipe Calderón.
Uno de los aspectos más memorables de la visita de Benedicto al estado de Guanajuato fue el sombrero de charro que le regalaron. La pieza como tal fue creada en Sombreros Salazar Yépez, de San Francisco del Rincón.
Entre los mensajes expresados por Benedicto XVI fue el de aconsejarle a los mexicanos “desenmascarar al mal”.
Un año después, en 2013, Benedicto XVI renunciará a su pontificado, siendo Francisco I quien asumiría el papado. Sin embargo, los recuerdos de la visita de Joseph Ratzinger a León no se han olvidado.



