Las llaman “las barbies mexicanas”, pero, aun considerándome una gran fanática de la muñeca Barbie, siento que las hermosas “Marías” tienen un valor que va más allá de lo que ha logrado cualquier otra muñeca, porque cada una de esas muñecas es hecha a mano, es única, e incluso está muy ligada a la mano, el estado de ánimo y la creatividad de la artesana que la fabrica; se podría decir que esas muñecas tienen un pedacito de corazón.
Muñecas siempre ha habido, llegaron procedentes de Europa con sus “pieles” rosadas y sus chapetitos; sin embargo, lejos estaban de la realidad mexicana. Muñecas de trapo también han existido desde siempre, porque eran más económicas que las que se encontraban en las tiendas, de hecho, una de mis abuelas hacía muñecas de trapo para mis tías (a mí me tocó también que me hiciera una) porque no había mucho dinero para comprar las otras que eran tan caras.
Sin embargo, en esta ocasión quiero centrarme en unas muñequitas de trapo muy especiales, que tiene diversas historias y discrepancia en sus orígenes; una de esas historia cuenta que Guadalupe Rivera (hija de Diego Rivera) durante un paseo por Toluca, fue testigo de una situación de abuso de autoridad en contra de una mujer Mazahua y se le ocurrió diseñar una muñeca que pudiera dar a esa mujer ,y a otras más, la oportunidad de elaborar un producto único en la tranquilidad de sus hogares y después ofrecerlas al público con el extra de ser una muñeca que fuera más parecida a la realidad de la mujer mexicana, además de incluir esa colorida alegría tan ligada a nuestro México por medio de su ropita y los listones de su cabellera de estambre.
Otras personas dicen que la muñeca más bien tiene sus orígenes dentro del pueblo Otomí, otros aseguran que son originarias de Michoacán, y algunos más dicen que más bien son oaxaqueñas; lo cierto es que son hermosas, que pueden tener diversos orígenes, pero aun así cada muñequita tiene algo diferente, por regiones se les diferencía por las ropas, por los peinados y las formas de hacerles la carita y por el hecho de ser artesanales, cada muñequita de cada región es única e irrepetible, así como cada persona… así como cada niña es tan única.
Estas preciosas muñequitas están hechas, principalmente (aunque pueden variar) con popelina, cambaya, estaMbre y borra como relleno, mediante procedimientos que incluyen la elaboración del molde, la selección de la tela, la confección de la ropita, el bordado del rostro, en algunos casos; además de agregar otros procesos como pintar, unir, coser, trenzar y vestir, como detalles finales.
Cabe mencionar, como detalle extra, que estas muñecas le ganaron terreno a las copias chinas que eran vendidas por una cierta cadena departamental, al lograr que retiraran de sus anaqueles las copias para colocar las originales provenientes directamente de artesanas mexicanas.
Sin lugar a dudas, las muñecas Marías son algo que todas deberíamos de tener en nuestro hogar, porque son mexicanas, porque son parte de nuestra identidad, porque son únicas y hechas a mano, enseñemos a nuestras niñas a apreciarlas por medio de la forma en que nosotras las apreciamos. Y apoyemos el comercio justo. Recuerda que cada muñequita lleva un pedacito del corazón de su creadora.




