Usted miente.
Eso es falso.
Ellos tres quieren engañar al pueblo mexicano.
Tú eres un farsante.
El farsante eres tú.
El debate presidencial se convirtió en un duelo de mentirosos y farsantes, según ellos mismos se acusaron mutuamente.
En eso se ha convertido el debate por la Presidencia de la República: En un desafío para ver quién logra acusar al otro de dar datos falsos, alterar documentos, dar versiones parciales, estar desinformado y crear verdades forzadas para engañar a los mexicanos con apariencias y simulaciones.
¿A quién le creemos? Los cuatro son buenos para mentir.
El Bronco le dijo a Anaya:
“Tú tienes a tus hijos en Estados Unidos”.
Y Anaya contestó: “Eso es mentira”.
Entonces Andrés Manuel soltó un ataque directo:
“Anaya es un mentiroso. Tú estás acostumbrado a las mentiras. Y aquí presento un libro: las mentiras de Anaya.
Eres un mentiroso y farsante”, dijo.
Y Anaya, respondió de inmediato.
“Aquí el farsante es Andrés Manuel López Obrador.
Estás muy orgulloso de haberle vendido la banca a EU y a España. La tasa de desempleo aumentó en tu gobierno. Es un farsante Andrés Manuel”.
El Bronco salió a mediar: “Estoy divertido aquí con el pleito. Así va a pasar 6 años. Abusados, no desperdicien su voto. No saben trabajar. Siempre han trabajado en la burocracia. Abusados”.
Ricardo Anaya volvió a atacar: “Andrés Manuel no mientas. Responde con claridad. O no lo sabes, porque tus asesores te preparan tus tarjetitas”.
Andrés Manuel respondió con una frase:
“Voy a cuidar mi cartera”, mostrando su cartera.
De pronto, José Antonio Meade, se lanzó al ataque. “Una secuestradora, Nestora Salgado, va a ser senadora. Esto Andrés Manuel queda en tu conciencia”, le dijo Meade a AMLO, dejando un documento en su escritorio.
El pleito siguió.
Anaya regresó con una frase. “Es un disparate lo que dice Andrés Manuel de proponer una vía férrea que ya existe”.
Andrés Manuel contratacó: “Anaya es un demagogo, canallita. Estos dos, Anaya y Meade, pertenecen a la mafia del poder, les vamos ganar a los dos”.
José Antonio Meade, reviró.
“Demagogo él y Ricardo. El único que tiene una vida limpia, de 20 años, sin ningún escándalo, que puede ver a sus hijos a los ojos y a los ciudadano, soy yo. Le pido que no nos meta en la misma canasta”.
Andrés Manuel se defendió.
“El debate es para atacarme, es obvio. No van a lograrlo. No voy a caer en provocación”.
Pleitos y más pleitos.
Ataques y provocaciones.
Mentiras y más mentiras.
Una noche para olvidar. Como dicen en los pueblos de México: vamos a hacer de cuenta que no oímos nada.




