De la escuela Riverista potosína, Don Domingo Sánchez Garza o “Mingo”, se describía como un matador de la vieja guardia de la década de los sesentas surgido en el centro de San Luis Potosí.
Nació un 2 de junio de 1949 en la ciudad de San Luis Potosí. Desde muy pequeño estuvo siempre ligado al medio taurino ya que su domicilio en la calle de Cuauhtémoc colindaba con la casa del maestro Fermín Rivera, padre del matador Curro Rivera con quien mantuvo una amistad desde la infancia que a la postre se convertiría en compadrazgo, destacó su hijo Domingo Sánchez.
Su incursión a la tauromaquia fue tan natural para un niño que en lugar de balones siempre tuvo a la mano un capote y una muleta, y en lugar de canchas de futbol siempre recorrió la legua del campo bravo.
Su sueño de la infancia fue ser torero y se cumplió la tarde del 16 de marzo de 1969 cuando debutó como novillero en la Plaza el Paseo de San Luis Potosí, donde alternó con Jorge Díaz, José Esqueda «El Tuco» y Pedro González «Pedrin» con novillos de Cazadero. Aquella tarde salió triunfador del festejo y sacado en hombros por los aficionados.
Su carrera de novillero la realizó junto con el matador Curro Rivera, de mano del maestro Fermín Rivera. Una tarde alternaron juntos en un festejo en Matehuala, San Luis potosí, de luces Curro Rivera y Domingo Sánchez y de traje corto el maestro Fermín Rivera y el Ranchero Aguilar.
Durante su trayectoria toreó varias novilladas y festivales, sufrió un par de cornadas, afortunadamente sin consecuencias y que a futuro serían el recuerdo de su andar por los ruedos.
En su juventud, Domingo siempre vivió muy de cerca la fiesta de los toros, tras su retiro de los ruedos fue juez de Plaza, picador de tientas en varias ganaderías, aficionado práctico, apoderado y padre de un torero.
Trabajó muchos años en el campo bravo en la Ganadería de San Manuel propiedad de Don Manuel Ortega (finado).
Sin poder dejar a un lado esa emoción que los buenos toreros sienten al estar frente al toro, Domingo participó en la Convención Internacional de aficionados prácticos, que se llevó a cabo en enero de 1997 en el desaparecido cortijo de la feria de León.
Y como los buenos vinos, toreo como en sus mejores años cuajando una faena de arte y sentimiento, alcanzado los máximos trofeos y resultado el triunfador del Festejo.
Su amor por la fiesta brava se la heredó a sus hijos, Domingo matador de toros, Hugo, médico cirujano quien colaboró durante muchos años en los servicios médicos de la Plaza México y Karla, gran aficionada y bailaora de flamenco.
Domingo ahora lidia con un problema de salud que le aqueja desde hace un año, motivo por el cual su familia y amigos realizan un homenaje en el cortijo campo Alegre.




