Elegir actuar bien correctamente y sin prejuicios, seria lo ideal en la vida diaria, relaciones sociales y el trabajo.
Sinceramente creemos que nuestro comportamiento y pensamiento son tan limpios como un manantial de aguas cristalinas.
Sin embargo, están matizados por una serie de situaciones relacionadas con nuestra cultura, educación, influencia social, bagaje cultural y geográfico, que no percibimos nuestras tendencias, actitudes y a la vez pensamos que todos, con quien interactuamos, se comportan y piensan de la misma manera que nosotros. Es decir, pensamos que como el león, todos son de su condición aunque realmente, ese león, no es como lo pintan.
A eso se le conoce como prejuicios inconscientes.
Todos tenemos prejuicios, es parte de los seres humanos.
Al desconocer la forma de identificarlos cometemos errores de interpretación, ya que existe gran diversidad de pensamientos; aunque no vivimos en un país con diversidad étnica importante, este proceso esta constantemente en desarrollo y contamos cada vez más con personas procedentes de diferentes países, culturas, razas y creencias.
Es por ello que lo actual es identificar los prejuicios, para que la diversidad sea adaptada a nuestra forma de ser y poder actuar seriamente hacia una mejor relación personal, social, laboral, etc.
Muchos de estos prejuicios, como los estereotipos algunas veces son útiles y nos ayudan de alguna forma a categorizar, en casos de una amenaza. Por ejemplo ante la presencia de una serpiente debemos de ser muy cautelosos, aunque no todas ellas son venenosas, no contamos con el tiempo ni conocimientos para hacer una clasificación inmediata de la especie en cuestión.
En nuestra vida diaria manejamos mucha información y mucha de ella asociada a esos pequeños cortocircuitos que nuestra mente utiliza para alertarnos de posibles peligros, los estereotipos. Sin embargo este proceso pude generar consecuencias poco agradables o erróneas, en nuestro entorno, trabajo o relaciones personales.
Un prejuicio se define como la tendencia a creer que algunas personas, ideas, razas, religiones, etc., son mejores que otras, lo cual resulta en un trato poco justo.
Es decir, nuestra inclinación en contra o a favor de alguien o algo.
En los exámenes de asociación implícita (IAT, por sus siglas en inglés), el 76% asoció al sexo masculino con profesión y el femenino a familia. Un 70% a ciencia con hombre y arte con mujeres. En cuanto a raza el 75% tuvo preferencia por personas blancas que de color y 76% manifestó preferencias por personas no discapacitadas. La tendencia a contratar mujeres más fácilmente en audiciones musicales para orquesta que hombres, o la preferencia de optar por nombres masculinos que femeninos (79% vs 49%, respectivamente), o que las madres sobreestimen las habilidades de sus hijos que el de las hijas.
Muchas ocasiones en las empresas los comentarios en lo correos electrónicos muestran favoritismo hacia hombres, más que a mujeres o hacia cierto tipo de personas del mismo sexo, dependiendo de su nivel socioeconómico, contando con preparación y curriculum similar.
En nuestro medio, la falta de compromiso del personal con las empresas produce gran rotación de empleos, debido a que las personas no son valoradas o son clasificadas, que de alguna forma, no les permite identificarse rápidamente, o que las empresas no cumplen las expectativas que ofrecen al contratarlas.
Los chismes contribuyen en gran medida a crear prejuicios, ya que jamás se verifica la fuente, o el origen. Simplemente y sin dudar las personas toman como verdad las historias fabricadas como un hecho verídico, sin permitir el beneficio de la duda o un proceso de averiguación adecuada que confirme o deseche el comentario.
En nuestro entorno (2015) los entrevistadores con piel blanca prefieren a personas con un color de piel más claro ya que piensan, en forma discreta, que tiene mayor capacidad intelectual que aquellos con piel más obscura.
Las apreciaciones de las personas se encuentra ligadas a expectativas de competencia en inteligencia, y las ventajas o desventajas son aplicadas dependiendo de sus percepciones.
El resultado de estos prejuicios hace que perdamos oportunidades, talentos, participación o contribución de las personas que son juzgadas de forma imparcial y estereotipadas.
Al no contar con la misma credibilidad, o recibir crédito por sus logros, o influencia por sus opiniones y culparlos por sus errores, a la larga las personas tendrán menos confianza y formarán parte del síndrome del impostor.
-En nuestra forma de actuar está la transformación.
Pequeños cambios hacen grandes diferencias.
Deberemos estar dispuestos a realizar pequeños cambios en nuestra actitud para lograr grandes cambios en lo general.
Establecer reglas y normas para evitar los prejuicios, interrupciones. Reconocer las ideas y celebrar el éxitos de los demás, evitar que los chismes sean una forma de comunicación.
Es todo un reto, pero necesario.
¡Hasta la próxima!
Comentarios: dr_rethcuel@yahoo.com



