domingo, octubre 11, 2026
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Día de la Raza

Queremos comenzar nuestro artículo semanal con la referencia de que el próximo lunes se celebra el descubrimiento de América, que tuvo lugar el 12 de octubre de 1492.
Yo tuve la suerte de estar casualmente en la ciudad de Sevilla, donde se encontraba la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Fue enorme y grandiosa, situada en más de 100 hectáreas. Ese día se celebraron grandes fiestas en España por los 500 años del descubrimiento de América, cuyo personaje más importante es Cristóbal Colón, quien llegó a una isla del Caribe a bordo de una de las tres carabelas: la Niña, la Pinta y la Santa María.
Posteriormente, la presencia española se extendió durante mucho tiempo por la zona del Caribe. Pero podemos adelantar que Colón nunca vino a México y que quien vino a conquistar lo que hoy es la República Mexicana fue Hernán Cortés, llegando a México en 1519 y realizando la conquista en el año 1521. En aquel entonces no había carreteras ni caminos como los conocemos hoy, Cortés llegó a Veracruz y se dirigió a lo que se llamaba Tenochtitlán, donde gobernaba Moctezuma, el rey de los aztecas.
La intención de este artículo no es relatar la conquista ni las distintas interpretaciones de la misma, sino señalar lo que existe en la actualidad en torno a algo que se ha dado en llamar “La Raza”. Durante el periodo de la conquista y los años posteriores, se fue formando el mestizaje, producto de la unión de españoles y otros grupos, con los indígenas que habitaban el territorio de lo que hoy es México.
Hablemos un poco de lo que significa “La Raza” para nosotros actualmente, porque al lunes se le da el nombre de Día de la Raza, aunque las celebraciones comienzan desde este domingo. Se trata de una denominación histórica que busca identificar a la población.
Creemos que la población que podemos considerar parte de nuestras raíces está integrada por los pueblos indígenas que habitan en muchos estados de la República Mexicana. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, se habla de decenas de millones de personas indígenas en nuestro país. De ellas, aproximadamente 7.5 millones conservan su lengua materna y, además, muchas son bilingües, pues también hablan español.
La antigüedad de estos pueblos indígenas es milenaria, y la huella de su existencia permanece en vestigios, algunos de ellos muy bien conservados, como los monumentos arqueológicos. Podemos decir que, sobre todo, los mayas de Yucatán y Quintana Roo poseían conocimientos que siguen asombrando al mundo. Construyeron pirámides como la de Chichén Itzá, donde se produce el fenómeno de la serpiente de Kukulkán: durante los equinoccios, la luz del sol proyecta sobre los escalones de la pirámide una sombra que da la ilusión de una serpiente descendiendo. Es asombroso pensar cómo pudieron alcanzar tal precisión sin las herramientas de cálculo de la actualidad. Su sabiduría sigue maravillando al mundo.
Conozco una región de Oaxaca, la zona de los mixes, donde existe un sentimiento musical increíble. Hay agrupaciones de bandas de viento y cada pueblito tiene su propia banda. Son decenas de miles de mixes que son verdaderos artistas y saben interpretar con sus instrumentos música de un valor artístico extraordinario.
Y pensemos también que en Oaxaca se celebra la fiesta de la Guelaguetza, un espectáculo maravilloso de luz, color y sonido que se celebra cada año, tradicionalmente durante el mes de julio el Lunes del Cerro y su Octava (primer lunes después del 16 de Julio y el lunes que le sigue).
Todos los mexicanos debemos sentirnos orgullosos de los pueblos indígenas, que han hecho y siguen haciendo una aportación invaluable. Debemos impulsarlos para que salgan adelante y superen sus problemas, pues su presencia no se limita al sur, sino que también está en el norte y el centro del país. Existen 68 etnias indígenas reconocidas en México, con diferentes costumbres. También se da el fenómeno de la mezcla de las antiguas creencias religiosas con la religión católica, en un sincretismo que combina tradiciones y creencias. Debemos reconocer la riqueza cultural de estos pueblos y respetarlos en toda su diversidad.
No sé si el Gobierno federal vaya a realizar algún evento por el Día de la Raza; por lo menos, no se ha anunciado. En gobiernos anteriores se hacían ceremonias. Incluso existe un monumento a la Raza, de grandes dimensiones, ubicado sobre la avenida Insurgentes, en la Ciudad de México.
Aquí, en León, hay una tradición de celebrar una festividad que mañana tendrá lugar en los terrenos de la Feria, donde representantes y residentes de diferentes naciones, radicados especialmente en León, presentan una gastronomía auténtica. Es una delicia disfrutar los platillos que, junto con la comida mexicana, se ofrecen en un ambiente de luz y color, con la presencia de autoridades, para hacer de ese domingo un día inolvidable.
Recuerdo como si fuera ayer que mi esposa, Graciela, y yo, junto con voluntarios y el comité de damas de la Cruz Roja de León, cada año poníamos un estand en el que toda mi familia nos dedicábamos a servir comida mexicana, como enchiladas y pozole. Teníamos un éxito fabuloso. Pero son tiempos que debemos recordar y no olvidar.
Por último, quiero expresar mi respeto a los pueblos indígenas y al mestizaje del que formamos parte la gran mayoría de los mexicanos. Deseo que nos sintamos auténticamente mexicanos, orgullosos de nuestras raíces y con un deseo constante de superación. También deseo que termine el estado de violencia que, desafortunadamente, vivimos en casi toda la República.

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