miércoles, agosto 26, 2026
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La esquina de los dulces bajó la cortina

Durante más de cinco décadas, el establecimiento, conocido durante años como “Dulcerías El Caramelo” y posteriormente como “Dulcerías El Chugar”, se convirtió en un referente para quienes acudían al corazón de León en busca de dulces de marca, productos a granel, desechables y botanas a precios accesibles.
Sus cortinas naranjas fueron durante la última década parte del paisaje de la calle Belisario Domínguez, en su esquina con Miguel Alemán. Detrás de ellas, generaciones de leoneses encontraron dulces, chocolates, botanas y todo lo necesario para una posada, una fiesta o simplemente para darse un gusto. Hoy, ese lugar permanece vacío: la dulcería que durante años fue una de las favoritas de los leoneses cerró definitivamente sus puertas.
Para muchos leoneses, entrar a esta dulcería también significaba volver a la infancia. Niños que alguna vez llegaron de la mano de sus padres regresaron años después convertidos en adultos y continuaron con la tradición de acudir al mismo lugar para surtirse de dulces para las fiestas, posadas o reuniones familiares.
Durante la temporada decembrina, las filas frente al establecimiento podían confundirse con las de quienes esperaban el camión, pues justo a unos pasos se encuentra el paradero de algunas rutas del transporte público. El movimiento de compradores se convirtió durante años en una escena habitual de la avenida Miguel Alemán.
Hoy, el panorama es distinto. En el interior quedan repisas y anaqueles vacíos. Sin los chocolates, chicles, botanas, salsas, dulces a granel y productos desechables que durante años llenaron el establecimiento. Tampoco queda nada de aquel característico olor a caramelo que recibía a los clientes.
Personal trabaja en remodelar el inmueble y dejarlo listo para el nuevo negocio que lo ocupará.

De El Caramelo a El Chugar
La historia de este establecimiento se remonta varias décadas atrás, cuando dos hermanos comenzaron el negocio y lo mantuvieron durante años hasta convertirlo, de acuerdo con testimonios de locatarios de la zona, en uno de los referentes de dulces en el corazón de León.
En sus primeros años, tenía una fachada blanca y grandes ventanas que permitían observar desde el exterior los productos disponibles. Para junio de 2009, registros históricos de Google Maps muestran todavía aquella imagen.
Años después, la imagen cambió. Para enero de 2014, la fachada ya lucía el característico color naranja que durante más de una década se convirtió en parte de su identidad y en una imagen reconocible para quienes transitaban por la Miguel Alemán.
Aunque los productos y la esencia del negocio se mantuvieron, hace aproximadamente tres años pasó a manos de uno de los sobrinos de los fundadores, quien cambió el nombre del establecimiento a “Dulcerías El Chugar”.
Un negocio del mismo giro ubicado al lado de este local, se prepara para expandirse con miras abrir para el mes de septiembre, por lo que los dulces podrían seguir formando parte de esta esquina, aunque bajo un nuevo nombre.

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