Este artículo es continuación del anterior publicado con fecha 24 de septiembre y titulado; “La agonía del hombre en el Getsemaní”.
Enfatizaré los tesoros que nos da Jesús en el huerto de los olivos, los cuales se disciernen y revelan delicadamente de cuerdo a la docilidad del alma a la voluntad de Dios y a la situación por la que atraviesa la persona. Existe y no existe una aparente vulnerabilidad en Jesús o en el hombre. La oración como una de las principales virtudes que se desarrolla en tal oscuridad, llena de fortaleza y poder para superar, vencer desde el punto de vista espiritual toda vicisitud, de esto nos dio ejemplo el Nazareno de 33 años.
Grandes obras como “la cabaña, belleza inesperada, padre de familia…”, por nombrar algunas, de las que hemos tenido conocimiento más reciente en películas, nos muestran efectivamente toda la hermosura de milagros ocultos en las más grandes desgracias del hombre.
Es maravilloso, además de sorprendente, identificar en el propio desorden, caos y confusión; la más dulce armonía, orden y esplendorosa luz; regalos del creador para cada uno de nosotros, una vez que aprendimos a mirar e interpretar con los ojos y la sabiduría del omnipotente; junto con los joyas o riquezas ocultas en las tragedias o circunstancias irreversibles de nuestra vida. La frase “contempla y quedarás radiante” imagina, la trascendencia de escenarios sin esperanza para mirar profundamente la belleza oculta en lo adverso. Sólo la oración adiestra y capacita para descubrir la perla más preciosa envuelta en el Getsemaní. (Virtudes a desarrollar para formar al ser humano)
Únicamente el amor, el perdón, auto perdón, la misericordia, resultado de la oración, seguido de la preciosa escuela del dolor, realizará la metamorfosis interior para hacer errar a la fatalidad, la genética, luego de convertirnos en valiosos seres iluminadores, educadores; gracias a las desgracias de nuestros testimonios vivificadores, fundamentados en la riqueza de los propios desiertos, la oscuridad del Getsemaní y la sabiduría de la Cruz, como lo fue para Cristo. Cierro con esta reflexión: pregúntale a Dios y no al hombre. Mayores informes, conferencias y seminarios www.grandezaydignidad.com You Tube Rosa María Ordaz, Facebook Rosa María Julia Ordaz rossamaary@hotmail.com IVOXX Rosa María Ordaz, You Tube “el esplendor de la palabra”
Los tesoros del Getsemani
SourceEl Heraldo de León
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