Los residentes médicos de las clínicas del IMSS entregaron nuevamente a las autoridades federales su pliego de peticiones para que garanticen la seguridad de quienes son destinados a comunidades marginadas ante la ola de violencia e inseguridad que se registra y que ha costado la vida a más de 79 médicos.
En entrevista con EL HERALDO DE LEÓN, uno de los representantes de la Asamblea de Residentes de la Clínica T1 del IMSS (cuyo nombre se reserva a petición del médico) explicó que ayer se reunieron con la titular del área de Educación y Políticas de Salud del IMSS para reiterar su inconformidad por la falta de garantías que se ofrecen para que los residentes realicen su servicio a la comunidad en zonas altamente peligrosas para su desempeño profesional.
Aseguró que no están en contra de prestar un servicio a las comunidades marginadas en el país pero que es necesario que el Instituto ofrezca garantías a los médicos residentes ante el fenónemo de violencia y delincuencia que se vive en el país.
Este movimiento de protesta nacional surgió a raíz de los ataques y asesinatos de médidos residentes, en el caso de Guanajuato una mujer que prestaba sus servicios en Veracruz fue víctima de un grupo de la delincuencia organizada, y buscan una respuesta positiva a su petición de que el IMSS les ofrezca seguridad.
UN LLAMADO A LA CONCIENCIA
Entre los planteamientos que hicieron a las autoridades federales están salvaguardar la seguridad de los médicos residentes en zonas peligrosas; remover a los médicos que sean amenazados por la delincuencia organizada; establecer un protocolo de protección en zonas donde haya riesgos para el desempeño profesional y la vida de los residentes y cuando haya amenazas se cambie de plaza así como que el Instituto se haga responsable de la seguridad de su personal que presta servicios médicos a la comunidad.
En Guanajuato se estima que son alrededor de 400 médicos residentes quienes están adheridos al movimiento de protesta a pesar de las presiones del Instituto para que estos asuntos se ventilen públicamente. Están dentro del movimiento personal médico de las clínicas T1, T58 y UMF 53.
Ellos conforman alrededor de seis especialidades que prestan el servicio a la comunidad, y están dispuestos a seguir con su trabajo pero sin que se ponga en riesgo su vida. A pesar de que están en una huelga de “brazos caídos”, no han dejado de prestar su servicio a quienes lo necesitan.



