
Magdalena de la Luz Campos señala discriminación laboral por temas de salud, ya que padece insuficiencia renal crónica, ella trabajaba como maestra en el Bachillerato Bivalente de Talentos en León, la semana pasada se le notificó que no renovarían su contrato.
La docente dijo que incluso fue reconocida dos veces, por el gobierno del estado y la Secretaría de Educación de Guanajuato como la mejor docente por buenas prácticas de enseñanza, fue en el 2020 en plena pandemia del Covid-19 que comenzó a prestar sus servicios en la institución.
Y aunque sus superiores sabían de su situación de salud la contrataron, sin embargo en enero del 2024, le comenta a su coordinadora “Irma” que deben hacerle un procedimiento de emergencia, pues hace unos años le habían trasplantado un riñón, por lo que le pide unas semanas de incapacidad, y el plan mientras se recuperaba era que de manera virtual mantendría las clases con los jóvenes.
Ella impartía a la semana 40 horas entre clases de ciencias naturales y ciencias exactas pero la cirugía se complicó y lo que idealmente sería un mes, fueron dos meses.
“Este procedimiento médico se complica y me da una perotonitis lo que me tiene casi dos meses de incapacidad donde admito fue complicado dar seguimiento a los alumnos porque fueron dos meses de estar en el hospital…Perdí 10 kilos una vez que me pude levantar de la cama estuve muy frágil, me tuvieron que poner un catéter para hacer hemodiálisis”, narró.
Magdalena se recupera, y regresa a terminar el ciclo escolar el pasado mes de junio, y como su contrato esta por honorarios la coordinadora le comenta que para el próximo semestre, solo le ofrecen la mitad de horas. Esto la confunde pero acepta, aunque Irma la coordinadora admite que se debe a su situación de salud.
“Y ella abiertamente me lo dice, que es por mi situación de salud que esperaba que me quedara 20 horas”, Magdalena le asegura que después de la operación ella se encuentra al 100% sin embargo la respuesta es una negativa y la única propuesta es esa.
Ya resignada por la situación, la semana pasada le notifican que debe pasar con el coordinador administrativo en donde le indican que su contrato ya no se renueva.
“Yo asumo que esta no recontratación aunque sea por honorarios, no procedió por una situación de discriminación por mi situación de salud… Me despiden injustamente, no se me da una razón considero que mi labor estaba bien ejecutada”, dijo.
Un despido injustificado es como describe este hecho, pues considera que su trabajo con los jóvenes siempre estuvo enfocado en desarrollar habilidades y prepararlos incluso más allá de las clases que impartía, por lo que pide un despido digno y justo.



