Desde hace seis meses, las y los vecinos de Brisas del Campestre buscan mejorar el entorno y la sociedad, enfrentándose, sin duda, a un gran reto, pues se trata de una de las colonias más conflictivas y con más necesidades. A lo largo de los últimos seis meses han trabajado de forma incansable.
Además de limpiar áreas verdes, fundar un comedor comunitario que dirige Galilea García y tener entre sus próximos proyectos un centro de salud, ayudar a madres solteras, gestionar canchas para los jóvenes y prevenir el delito, buscan fomentar la educación y la enseñanza.
Sobre esta situación, Claudia Rendón se ha dedicado a enseñarles a las y los niños dándoles clases de regularización en el comedor comunitario de la colonia. Como sabe que es muy difícil enseñarles a jóvenes mayores de edad, por lo que es importante trabajar con los más pequeños, tal como ella misma lo narra:
“Nosotros queremos inyectar principios y buenos valores a los niños, que no siempre lo platican en sus casas, pero nosotros, como ciudadanos, lo tenemos que hacer ver, para que rompan el cordón de irse por caminos como drogas, vandalismos o delincuencia. Los niños de pequeños son como esponjas, que se quedan con lo bueno y exprimen todo lo malo”.
Claudia sabe que los niños necesitan ayuda y quieren aprender… pero al mismo tiempo sabe que la situación es extremadamente difícil. Es madre de tres hijas, y primero empezó enseñándoles a ellas. Después se acercó al comedor comunitario de Galilea y ahora, se enfoca en dar clases de regularización apoyándose con otras vecinas como Beatriz González. Esto es una labor de voluntariado.
“Mi sueldo es precisamente ese” dice Claudia. “Que los niños aprendan y salgan adelante. Que yo llegue y vea que son adultos y personas de bien. Eso es lo que me alimenta y me hace fuerte”.



