El pan de feria no puede faltar cada que este evento se realiza en enero. Es un dulce antojo que nadie se queda sin probar, ni los extranjeros, ni los leoneses, ni cualquier ciudadano del estado. Pero el más especial y famoso es, sin duda, el pan de soya ‘Lulú’, que ya es toda una tradición en el evento.
Lourdes Ferreira es la creadora del pan que lleva su nombre, y con el pasar de los años se ha convertido en una institución y en un ícono, no solamente en la Feria de León, sino en los más importantes recintos feriales de la república mexicana.
Desde antes que la feria abra sus puertas al público, Lourdes y su personal ingresan al lugar y abren su local. Comienzan a trabajar la masa, a preparar los ingredientes necesarios y a hornear. Es alrededor de la una de la tarde cuando todos los visitantes comienzan a hacer fila para obtener su pan dulce, que puede ser de manzana, cajeta o coco, por mencionar solo algunos.
Pero será la misma Lourdes quien habla para El Heraldo y cuenta su experiencia de cada año:
“Tengo 40 años en la feria. Yo nunca dejé de trabajar, ni cuando estaba la pandemia. Estos primeros días la venta ha estado como siempre: yo muy contenta, muy agradecida con toda la gente. Somos ocho personas trabajando aquí. Muchos llevan un buen tiempo trabajando aquí. La vida te da oportunidades, Dios te da regalos. Solamente disfrútalos y aprovéchalos. Yo trabajaba con un ruso que se mantenía a base de proteína nacional.
Era en San Diego, California. No tengo un dato exacto, pero en un buen día horneamos muchísimo. La feria, si no es pan Lulú, no es feria”.
Lourdes sigue trabajando mientras habla. Amasando, colocando ingredientes y horneando, mientras la fila de clientes se hace más y más larga.



