jueves, agosto 27, 2026
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Las posadas, una tradición por generaciones

Por más de 30 años en la colonia San Miguel, en la calle Arena Norte, Laura Flores Mendoza continúa con la tradición de posadas que su madre inició.
Las posadas son una tradición religiosa que simboliza la peregrinación que María y José vivieron en su trayecto a Belén.

Se celebran 9 días antes de la navidad y se agradece que alguien les brinde alojamiento, aunque lo más importante de esta fiesta es la unión de las familias con la finalidad de ayudar al prójimo. Se caracteriza por la comida tradicional como los buñuelos, ponche, dulces y romper piñatas.
Todo dio comienzo por la unión de la madre de Laura y una vecina; después se sumaron vecinos que comenzaron a organizarse. En los inicios era muy común que se regalaran naranjas, cañas, mandarinas y dulces a granel.

“Para continuar con esta fiesta de celebración, entre una vecina y yo empezamos a hacer grupos. En sí solamente hacemos 8 posadas, la novena no la hacemos porque la gente se va a cenar con sus papás o suegros”, comentó.
El día 23 de diciembre es el último día de la posada; hacen un convivio en donde sirven guisados, pozole y enchiladas.
Por lo regular en cada posada se da a los feligreses su bolsita de dulces o, como la gente le dice, ‘su aguinaldo’; rompen la piñata y se les sirve el ponche como lo marca la tradición.
“A veces estamos hablando de que hasta 180 personas son vecinos de la colonia, gente que uno invita, familiares y amigos”, añadió.

Contó que antes se les daban dulces muy económicos y frutas, ahora el dulce ya no es tan barato y en ocasiones la gente quiere caramelos de marcas más reconocidas.
Sobre los católicos que van a rezar, dijo que cada día son menos, pero que cuando comienzan a dar la posada es cuando los pequeños se acercan, aún durante los dos años de pandemia no cesaron con la tradición.

“Incluso en la pandemia hace dos años se rezó, no hemos descansando. Año con año continuamos con lo que mi mamá nos inculcó. Es de mi casa de donde salen las imágenes religiosas y que van de casa en casa en peregrinación”.

Si en algún momento la señora Laura llega a faltar, serían sus hijas quienes seguirán con la tradición. Son de 4 a 6 personas quienes se cooperan para dar posada por día, esto debido a la cantidad de gente que asiste.

Los vecinos comienzan a organizar la posada de cada año desde octubre y agradecen por la salud y el trabajo, “yo agradezco a toda la gente porque seguimos con esta tradición y pedimos a Dios que nos dé más para el próximo año”, concluyó.

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