Corría el año 1993 cuando el joven periodista de 23 años, Jake Adelstein, nacido en 1969, llegó de su natal Missouri para estudiar la universidad y posteriormente trabajar en el periódico Yomiuri Shimbun, el diario más leído de todo Japón. En aquel entonces, no era común que un occidental laborase en un medio de ese nivel, pero él logró ingresar y desde el primer momento quiso convertirse en el mejor reportero de la sección de policía. Atendiendo primero acontecimientos sin importancia, fue escalando hasta investigar a la Yakuza, la temida mafia japonesa.
Como era obvio, Adelstein se metería en problemas enormes, al grado de necesitas protección policial durante dos años para él y su familia.
“Haz que esa información desaparezca o te haremos desaparecer a ti. Y quizá a tu familia. Pero empezaremos con ellos, para que aprendas la lección antes de morir”, fue la aterradora y directa advertencia que le hicieron.
De dicha experiencia publicó el libro “Tokyo Vice”, el cual se ha adaptado a una serie televisiva protagonizada por los actores Ansel Elgort y Ken Watanabe que se transmite actualmente. Aunque mucho de lo que se ve en la pantalla es ficción y de hecho varios de los nombres se han cambiado, pero los hechos en los que está basada no, como veremos a continuación.
BAJO EL SOL NACIENTE
En el prólogo de su libro, Adelstein escribe: “No es aconsejable tener en contra a la Yamaguchi-gumi, la mayor organización criminal de Japón. Tiene más de 40,000 miembros, y eso es cabrear a mucha gente. La mafia japonesa. Puedes llamarla yakuza, pero muchos de ellos prefieren llamarse a sí mismos gokudo, que significa literalmente «el camino final». La Yamaguchi-gumi ocupa la cúspide del gokudo. Y entre las muchas facciones que componen la Yamaguchi-gumi, la Goto-gumi, con más de 9,000 miembros, es la peor de todas. Cortan la cara a directores de cine, lanzan a personas de balcones de hotel, asaltan viviendas con excavadoras. Cosas así”.
Pese a las advertencias, Adelstein investigó a Tadamasa Goto, uno de los yakuza más prominentes peligrosa mente criminal de Tokio, que incluso fundó su propia organización, la “Goto-gumi”.
Goto creó un imperio destacando como matón a sueldo en las calles de Fujinomiya. En 1972, con 28 años, comenzó su carrera criminal en la yakuza, para después fundar su propia asociación. Entre los ‘89, fue el terror de las calles de Tokio.
De todas sus fechorías, fue el escándalo con el FBI lo que dio popularidad: necesitaba un trasplante de hígado, de modo que acordó dar información a la agencia de seguridad con tal de que los médicos en América lo atendieran. Se le otorgó una visa ilegal en 2001, pero no sería sino hasta 2008 que el escándalo saldría a la luz, publicado el 30 de mayo de ese año por periódicos como Los Angeles Times.
Hoy en día, Goto se reformó, escribió su autobiografía cuyas regalías donó a asociaciones para discapacitados y se retiró a un monasterio budista, lo que ha permitido al periodista poder caminar libremente sin temor a ser asesinado y gozar del éxito de su libro y su serie. Adelstein se ha convertido en un autoridad en el tema de la yakuza y en una entrevista publicada el 9 de enero de 2012 en la revista “New Yorker”, titulado “All due respect”, aclara que la Tierra del Sol Naciente es un país tranquilo: “Japón no es un país peligroso. Cada año se comete aproximadamente un asesinato por cada 200,000 personas. Esta es una de las tasas más bajas del mundo, a la par con Islandia y Suiza”.
Lo que no se puede negar es lo que el propio Adelstein advierte sobre todos aquellos que demuestran una despistada admiración por la delincuencia organizada: nunca se debe olvidar que los imperios criminales se cimientan sobre el dolor y el sufrimiento de otros seres humanos.
Eso no marca diferencia entre oriente u occidente.




