El regreso a clases presenciales está cada vez más cerca, al menos en cuanto a la prueba piloto. La noticia, sin duda alguna, llena de esperanza a académicos, administrativos y sobre todo alumnos. Sin embargo, hay un problema muy serio: el vandalismo que ha asolado a varios planteles. Esta situación deja la pregunta en el aire: ¿Qué harán cuando regresen y haya poco, o bien nada, donde estudiar?
El piloto del regreso a clases arranca con 188 escuelas en todo Guanajuato. Pero hay alrededor de 600 escuelas vandalizadas en el estado. Las cifras son contrastantes.
Desgraciadamente, el problema de las escuelas destrozadas por delincuentes y vagos no es una cuestión nueva. Desde 2019 el problema ya era común, fue desde el mes de diciembre cuando, en ese entonces -tiempos en que la pandemia era un lejano concepto- de enero a noviembre, la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) registró un total de 359 robos a diversas instituciones educativas en prácticamente todo el estado. El problema se acrecentaba, precisamente, porque empezaban las vacaciones y era cuando los criminales aprovechaban para cometer sus fechorías.
En ese entonces, la SEG invitó a la ciudadanía a reforzar protecciones de los inmuebles educativos, verificando las cerraduras y confirmando la vigilancia. En aquel entonces parecía un problema de temporada, o bien pasajero.
Después llegaría la pandemia al año siguiente, para cambiar todos los hábitos sociales. Se ordenarían las clases presenciales en todo el país y sería allí cuando los criminales empezarían a aprovecharse.
EDUCACIÓN A DISTANCIA, CRIMEN PRESENCIAL
El problema de las escuelas sin vigilancia se vio venir en todo el estado desde el mes de marzo de 2020, cuando se anunció, en aquel entonces, la posible transición a la educación digital. “Estarán escuelas solas” fue la nota que apareció publicada en este medio el pasado 17 de marzo de 2020, cuando se adelantaron las vacaciones de Semana Santa como medida de prevención contra los contagios de coronavirus.
En aquel entonces parecía una situación pasajera.
Pero el 20 de marzo, las escuelas se sumaron a la cuarentena, iniciando el mundo con la “nueva normalidad” tal como ahora lo conocemos. Instituciones como la Universidad de León (UDL) realizaron sus últimas actividades presenciales.
Por eso, a finales de mayo del año pasado, en municipios como Silao de la Victoria, Seguridad Pública puso en funciones un operativo especial de vigilancia en las instituciones educativas que se encuentran inactivas por la pandemia.
El 29 de mayo comenzó la pandemia… pero de delitos y vandalismo a las escuelas, cuando 40 edificios fueron vandalizados. El director de Educación Municipal señaló que no se habían dado robos de equipos de valor sino más bien hechos como de vandalismo, pues se han roto vidrios, rayado paredes e incluso hasta se han llevado algunos focos. Las 40 escuelas se encontraban en diferentes zonas como en Los Castillos o Las Joyas.
La situación no paró durante todo el año. Por el contrario, se acrecentó. De acuerdo con información de la delegación, un total de 48 escuelas fueron robadas o vandalizadas desde el mes de marzo hasta el noveno mes del año. De estas 48, un total de 22 han sufrido robos y 26 han sido víctimas de vandalismo.
Los vecinos practicaron el espacio defendible y se encargaron de proteger las escuelas, vigilando o guardando en sus hogares los pupitres. Sin embargo, en algunos puntos de la ciudad los destrozos fueron absolutos. Por ejemplo en la colonia San Isidro Labrador, ubicado cerca de Los Castillos, el destrozo fue absoluto: los vándalos robaron rejas, alambrados, tazas de baño, pupitres, pizarrones. La Telesecundaria 765 ubicada en la calle Agricultor, quedó desvalijada.
Ocurrió lo mismo en la escuela “Jorge Ibargüengoitia” ubicada en Brisas del Campestre. El desvalijamiento fue total.
Al respecto, el delegado de la Secretaría de Educación, Fernando Trujillo, fue muy claro al declarar el martes pasado: “Es un sentido de corresponsabilidad de todos. Es un tema generacional y debemos tener respeto a cualquier lugar que genere un bien social. Es muy difícil pensar que solamente sea una responsabilidad del Gobierno, cuando las personas buscan agredir”.



