Este año, con la transformación del Festival Internacional del Globo (FIG) a su formato virtual, todos los trabajadores del sector hotelero sentirán el golpe económico, desde los empresarios hasta los bell boys que obtienen propinas. Así lo consideró en entrevista para este medio Juan Pablo Rocha, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de León.
En otros años, la ocupación hotelera era magnífica, con un porcentaje de ocupación del 95% de las 9 mil 317 habitaciones, en los días del desarrollo del festival. Lamentablemente, por el tema de la pandemia y las necesarias restricciones sanitarias, este 2020 será atípico.
En este momento, no se tiene un comparativo para medir los eventos, pues es la primera vez que realiza bajo un formato virtual.
“Las expectativas de ocupación, de entrada, no se van a cumplir” augura Rocha. “Estamos con el regreso a semáforo naranja, y en ese concepto sí queremos ser muy respetuosos a nuestro inventario permisible, puesto que se ven lastimadas las fuentes de empleo que de manera permisible se estaban generando, que nos traía un aproximado a 500 mil visitantes que acudían a presenciar el festival”.
Evidentemente, para todos será un golpe sensible, para el bell boy, el mesero o la camarista, y trasciende a toda la cadena de valor y de proveeduría. El impacto, en otros años, beneficiaba al carnicero que vendía una porción extra, al vendedor de frutas y verduras; a quien ofrecía suvenires, etcétera.
“De ese tamaño será el alcance de las perdidas este 2020: es la propina que no le llega a la camarista, al mesero. Es el regalo que en un centro comercial que no se va a adquirir, es el visitante que compraba una playera o un pin, etcétera”.
Incluso, quien visitaba lugares de interés, como las catacumbas del Templo Expiatorio o los centros comerciales, por mencionar tan solo algunos ejemplos.
Rocha invitó a que no haya relajamiento de las medidas, pues solo así podrá descender el índice de contagios.




