martes, septiembre 1, 2026
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Se adentran al ‘Espinazo del diablo’

Debido al trazo geográfico de los pueblos del Rincón (San Francisco y Purísima del Rincón), sus habitantes se vieron en la necesidad de tener su camino propio, y así se evitaban dar más vuelta en su visita anual a la virgencita

Cuando tus piernas pesan más que la piedra enorme que obstruyen tu camino, tus labios reventados por el frío se sienten más ásperos que un nopal y tus ampollas llenas de sangre queman y arden al andar, bienvenido porque te acabas de adentrar al “Espinazo del diablo”.
Cada 2 de febrero 7 millones de mexicanos de todas partes del país arriban a San Juan de los Lagos a visitar la Virgen, por carretera lo hacen a pie o en bicicleta, pero también hay valientes feligreses que cruzan una zona serrana, prolongada y estrecha; llena de espinas, piedras y animales venenosos.
Gente proveniente del Estado de México, CDMX, Puebla, Querétaro y otras tantas partes del país, desconocen este camino, hay otros cientos de peregrinos que por oídas saben de el, pero debido a las leyendas macabras de muertes, personas fracturadas y desmayadas, prefieren evitarlo.
Hace más de 6 décadas los primeros francorrinconenses y purisimenses con una linterna en mano, agua y algo de comida en sus mochilas, abrieron brecha entre los cerros que están pasando la comunidad de Tlacuitapa, Jalisco., fue ahí donde surgió este acceso hecho por y para la gente, el cual mide aproximadamente 9 kilómetros de largo cuesta arriba.

DOLOR Y SUFRIMIENTO, ORÍGENES DIFÍCILES.
No fue fácil trazar esta vereda “infernal” que conduce de manera contradictoria a las puertas de la fe, donde cada año ya sea descalzos o de rodillas en esta catedral se pagan miles de mandas a la virgencita.
“Mi abuelito me dijo que los primeros años para subir por ahí, nadamas cabía una persona y debían ir todos al paso del otro porque no había por donde más subir, las muertes, fracturas, desmayos, dolores de espalda – rodillas y ampollas son parte del suplicio que debemos de pasar”, comentó Josué Hernández de 32 años.
El originario de Purísima del Rincón dio a conocer que hace años, los jaliscienses no querían que pasaran cerca de sus parcelas, ni mucho menos las atravesaran.
Es por ello que para llegar al “Espinazo del diablo” era un suplicio y viacrucis “Inundan el camino y soltaban toros y perros en todo el camino para que los ahuyentaran, por eso quien subía esa pendiente decía que ya había pasado lo peor”, explicó el purisimense.

MEJORA CAMINO, PERO CONTINÚA EL VIACRUCIS
Con el paso del tiempo los caminos que llevan hacía el “Espinazo del diablo”, ubicado a menos de 15 kilómetros de San Juan de los Lagos, mejoraron considerablemente, en parte gracias a el continuo paso de los creyentes y la oportuna intervención de algunos presbíteros que recibieron quejas sobre las peripecias del trayecto provocadas por algunos jaliscienses.
“Algunos padres hablaron con ellos y nos dieron pie a que pasáramos por un lado de sus casas y terrenos, pero si ya era difícil subir el espinazo imagínate el trayecto para llegar a él”, dijo Octavio Zurita originario de San Francisco del Rincón.
A pesar que por más de 60 años este acceso modifico su ancho de 50 centímetros a casi 1 metro y medio, la única forma de subir actualmente es a pie, lo cual dificulta al cien por ciento el acceso de las unidades de emergencia.
“Me tocó presenciar el fallecimiento en 2013 de la persona que está ahí abajo, la bajaron entre varios, la cargaron como un bulto hasta una camioneta que traslado el cuerpo, es lo malo aquí te lesionas, desmayas o te sientes mal y puede ser tu ataúd”, detalló el hombre de 40 años.

MENOS AYUDA
Quince días antes del 2 de febrero, fecha que se celebra el día de la Candelaria en San Juan de los Lagos, cerca de 200 mil personas de San Pancho y Purísima atraviesan cerros, laderas y soportan temperaturas de hasta 5 grados centígrados.
Para aminorar el hambre, sed y dolores musculares, hay decenas de personas y empresarios zapateros que dan naranjas, agua, café, comida y pastillas, también las unidades de Protección Civil de ambos municipios auxilian y brindan cientos de atenciones médicas.
Pero aventurarse a caminar un fin de semana antes del 2 de febrero, representa una valentía mayor, ya que no se cuenta con unidades de PC y existen menos personas que ayuden a los feligreses.
Incluso se conoce que el trayecto estimado en 15 horas se puede extender hasta en 24, debido a que se hacen más paradas para revisar las ampollas de las plantas.
De acuerdo a distintos grupos de colonos que organizan salidas, este fin de semana salieron poco más de 3 mil personas, las cuales debajo del “Espinazo del diablo” tuvieron que dormir para poder subir la espinosa pendiente.

PARTE DEL SUFRIMIENTO DE JESUCRISTO
Para muchos creyentes que conocen a la Virgen de San Juan de los Lagos, la cual es una pequeña imagen de la Virgen María en su advocación de la inmaculada concepción, representa en parte el dolor de Jesucristo al momento de ser crucificado en la cruz.
“A través del “Espinazo del diablo”, me doy una idea de cómo sufrió Jesucristo por culpa de nosotros, por eso cada paso que dejo aquí y cada gota de sudor la siento por él, por la virgen y por mi manda”, dio a conocer Rubén Huerta.
Respetando a quien viaja más de 360 kilómetros desde Ciudad de México considero que caminar 88 kilómetros diarios, entre ellos el tramo del “Espinazo del diablo” no cualquiera lo logra en menos de 20 horas.
“Toda fe es respetable, los chilangos vienen a su paso de 20 0 30 kilómetros diarios saliendo desde su lugar de origen desde el primero de enero, nuestra tirada en más larga y dura por una cuestión de fe y porque así lo decidimos, pero ellos también hacen un gran esfuerzo, ambos nos mueven la fe”, puntualizó Huerta.
Es claro que existen lugares más inhóspitos que este por todo el mundo, pero ninguno lleva una fe religiosa sobre sus espaldas, la cual es la motivación para seguir y no desfallecer.

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