
Entre el intenso calor y la falta de paseantes, los leones de la fuente de la Plaza de los Fundadores parecen aletargados en espera del regreso del regocijo social y de los turistas ávidos de una selfie.
Al fondo, los arcos coloniales del portal de la Casa de la Cultura atestiguan otro episodio histórico en la vida de los leoneses.
La naturaleza sigue su curso… en espera de tiempos mejores.
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