Jóvenes en su mayoría se han quedado por meses y otros años en León al amparo de las vías del tren para pedir limosna, otros lo hacen en los bulevares, y esto les permite pagar el alquiler de una habitación de hotel y poder comer.
Los emigrantes centroamericanos que salen de sus países, se trepan al tren para pasar por México y luego ir a Estados Unidos para vivir el sueño americano, pasan por Guanajuato, se quedan unas horas en tanto pasa otro ferrocarril que los llevará a su destino, sin embargo algunos se han quedado en esta ciudad.
Cada vez es más común ver a los centroamericanos en las calles principales, bulevares del municipio, algunos con hijos y esposa, todos pidiendo limosna.
El subirse a los camiones y vender dulces, ha sido otra de las formas que los migrantes hacen para ganarse la vida.
En los bulevares los migrantes pasan por los automóviles diciendo que son centroamericanos y de la necesidad que tienen.
Las caravanas que han inundado el país en los últimos meses han dejado también una nueva realidad demográfica: ahora ya no sólo buscan llegar a Estados Unidos, cada vez más migrantes están pidiendo asilo en México de manera formal o de plano se están insertando en la sociedad mexicana sin tener papales, lo cual impacta en su expectativa de vida.
En octubre de 2018, una primera caravana salió de Honduras a la Ciudad de México; llegaron en noviembre 2 mil 200 migrantes, un día después la cifra se incrementó a 5 mil 500; a dos días subió a 7 mil 200, cifra estimada de las cuatro caravanas de centroamericanos que arribaron a la capital de acuerdo a la Comisión de Derechos Humanos en la Ciudad de México.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desde octubre de 2018 a la fecha se ha registrado un incremento de migrantes que cruzan el país de forma irregular rumbo a Estados Unidos. El promedio anual suele ser de entre 150 mil y 400 mil, cifra que podría duplicarse de acuerdo a estimaciones de COMAR.




