Gracias por seguirme en este espacio y por todos sus comentarios. En el escenario complejo que vive la economía mexicana, además de los retos que la industria mexicana del calzado enfrenta con el tema de la baja de aranceles, donde no hemos logrado aún una mesa de negociación con la Secretaria de Economía para demostrar la competencia desleal que representa el calzado asiático contra la industria nacional; se suma ahora la amenaza del mandatario estadounidense Donald Trump y su postura de aplicar aranceles a todos los productos mexicanos, a partir del 10 de junio de 2019, si no se frena la migración de centroamericanos.
Esta situación representa un panorama negativo, adicional al franco estancamiento de la economía nacional. EE. UU. Es el destino de más del 80% de todas las exportaciones mexicanas; en nuestro sector de los 26.1 millones de pares que exportamos, EE. UU. Participa con el 73% de las exportaciones con 19.2 millones de pares. Gran parte de la producción nacional: Agroindustria, tecnología, automotriz, metal mecánico, calzado, ropa, entre muchos más de los productos que exportamos, tienen destino a nuestro país vecino del norte y en mucha de la manufactura nacional, los insumos y las compañías transnacionales son estadounidenses, por lo que literalmente es un golpe también para los empresarios y los consumidores americanos.
Donald Trump dio este anuncio pocas horas después de que la Casa Blanca iniciara una acción para acelerar la votación del Congreso sobre el nuevo acuerdo comercial de América del Norte y donde México estaba trabajando, al igual que Canadá, en la ratificación del T-MEC y los gobiernos de los 3 países celebraban finalmente la puesta en marcha de este nuevo tratado. Y hoy, toda la atención está en la postura migratoria y el impacto económico en todos los sectores, con esta imposición arancelaria.
El ex jefe de la negociación técnica para el tratado de libre comercio de América del Norte, Kenneth Smith Ramos, afirmó que, si Trump cumple sus amenazas, de esta imposición arancelaria, violaría las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y del TLCAN, que aún es vigente entre EE. UU y México.
La justificación mediática de Trump es que nuestro país ha hecho muy poco para detener la migración centroamericana y mexicana en la frontera, y si México no atiende la crisis migratoria en la frontera, los aranceles irán aumentando gradualmente del 5% el 10 de junio, hasta el 25% el 1ero de octubre.
Esta postura populista y autocrática ha probado ser efectiva en el posicionamiento electoral del presidente de EE.UU. y en aras de su proceso de reelección, pareciera un prelanzamiento de su campaña política. Sin embargo, dañar la operación comercial de ambos países y echar a la borda los esfuerzos de integración y negociaciones, tiene un alto costo para ambas partes.
He compartido mi postura y opiniones críticas respecto de algunas de las estrategias de nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, particularmente en la postura asistencialista que, en lugar de activar y fortalecer la industria nacional, genera un escenario clientelar. He criticado la falta de interés por reactivar la industria nacional, la inversión en infraestructura, el impulso decidido a los sectores productivos. Y hoy, honestamente, me sorprendió, como a muchos, su respuesta a Donald Trump. Me quedo con algunas frases de su carta al presidente de Estados Unidos “los problemas sociales no se resuelven con impuestos, ni con medidas coercitivas… el lema de Estados Unidos es primero es una falacia… le propongo profundizar en el diálogo, recuerde que no me falta valor, que no soy cobarde ni timorato, sino que actuó por principios”.
Reconozco que una propuesta clara y al mismo tiempo valiente, buscando la dignidad y soberanía, así como también la inteligencia y el dialogo, es el camino correcto. Hoy quiero sumar, no restar, en el escenario actual que vivimos, es un absurdo desperdiciar energías en la confrontación interna, cuando el impacto adicional proviene del exterior.
Un país desunido, es un blanco más fácil para un mandatario voluble.
En estos momentos, pierde toda la atención concretar el T-MEC. Esta postura de Donald Trump nos lleva a tener un impacto a muy corto plazo. Siendo realistas, tenemos poco tiempo, no todos los sectores productivos podrán reaccionar para diversificar mercados o para retomar el mercado nacional, buscando alternativas de solución.
Nosotros en la industria mexicana del calzado tenemos retos mayores porque estamos trabajando por demostrar la competencia desleal y la falta de piso parejo de las importaciones asiáticas. Recordemos que el nuevo decreto que se publicó el 10 de abril de 2019 establece un lapso de 180 días, aproximadamente 6 meses, para que los aranceles máximos que cobra México a las importaciones de calzado originarias de países con los que no tenemos un tratado de libre comercio, bajen nuevamente al 20%. En estos 180 días tenemos que trabajar junto a las autoridades federales, particularmente con la doctora Graciela Márquez la titular de la Secretaría de economía, para buscar una estrategia de impulso a la industria mexicana del calzado y mantener los aranceles al calzado importado, para equilibrar la disparidad competitiva que tenemos con el calzado asiático.
De no lograr este resultado, ponemos seriamente en riesgo las fuentes de empleo del calzado mexicano y si el escenario con Estados Unidos se concreta en su versión más negativa (del 25% de arancel a los productos mexicanos el 1ero de octubre de 2019) definitivamente los 20 millones de pares que exportamos anualmente Estados Unidos se convertirán en una baja significativa para la industria nacional del calzado y no hay tiempo suficiente para diversificarnos a mercados internacionales.
Un escenario negativo en el panorama económico del país, donde los aranceles a la exportación con nuestro principal destino nos resten competitividad y al mismo tiempo, donde bajemos la tasa arancelaria para el producto importado, será una gran oportunidad para el mercado asiático, ya que China y EE.UU. viven actualmente una guerra comercial.
El ejemplo del diálogo, para evitar la confrontación, nos lo ha puesto nuestro presidente. Aplaudo su postura y ahora te invito a que nos enfoquemos en crear la estrategia para solucionar esta problemática, reactivar la economía y defender los intereses de los mexicanos, porque la responsabilidad del bienestar de México no es de una persona, es responsabilidad de todos.
Te invito a que busquemos el dialogo, busquemos sumar, busquemos las coincidencias para reestructurarnos internamente. El propósito es mayor que nuestros egos y eso tiene que estar por encima de cualquier conflicto.
No podemos sumarnos a la guerra comercial que potencialmente se avecina, con una guerra interna de desunión…o estamos juntos y trabajamos juntos… o esperemos que los escenarios se vuelvan realidades…




