EPÍGRAFE
“…estábamos en disposición de ganar para vuestra majestad los mayores reinos y señoríos que había en el mundo, y que demás de hacer lo que como cristianos éramos obligados, en pugnar contra los enemigos de nuestra fe, y por ello en el otro mundo ganábamos la gloria y en éste conseguíamos el mayor prez y honra que hasta nuestros tiempos ninguna generación ganó”.
Hernán Cortés
En base a inteligentes alianzas con los pueblos sojuzgados por los mexicas, Hernán Cortés logró llegar a la ciudad de Tenochtitlán para, después de diferentes acontecimientos, enfrentamientos y desgracias, tomarla finalmente en el año de 1521. El llamado “Conquistador de México” unió su nombre al de otras connotadas personalidades de todos los tiempos en base a su carácter, astucia y determinación. Sin embargo, todo tiene un inicio y en el caso de Cortés su trayecto hasta la gran capital mexica comenzó hace exactamente cinco siglos, pues desembarcó en lo que a la postre sería la colonia más rica de la Corona española el 21 de febrero de 1519, en la hoy famosa y turística isla Cozumel, perteneciente al actual estado de Quintana Roo.
Hernán Cortés vio la primera luz en 1485, siendo su cuna la población de Medellín en Extremadura, España. Realizó estudios en la Universidad de Salamanca, los que dejó para buscar fortuna, esa búsqueda lo pondría más tarde en camino al nuevo mundo. Después de permanecer en la isla La Española parte a Cuba, donde posteriormente entrará en negociaciones con su gobernador, Diego de Velázquez, para armar una expedición a las cercanas tierras continentales.
Velázquez pretendió echar marcha atrás a su decisión de que Cortés encabezara la incursión a los territorios recién descubiertos, pues comenzó a tener serias dudas sobre la lealtad de éste. Al enterarse de los planes del gobernador de Cuba, Cortés aceleró los preparativos y dejó la isla antes de que se lo pudieran impedir.
Cortés zarpó hacia la península de Yucatán el 18 de febrero de 1519, lo acompañaban a su encuentro con la inmortalidad 518 soldados en 11 embarcaciones conducidas por 110 marineros. Iban también otras personas destinadas a diferentes actividades. En esta ocasión llevaban 16 caballos, bestia que fue de gran impacto psicológico en los indígenas.
Desde luego que el líder de la expedición no iba a ciegas, tenía los antecedentes de los viajes y experiencias de Francisco Hernández de Córdoba, en 1517, y Juan de Grijalva, en 1518, los que ya se habían adentrado en las costas mesoamericanas y tenido contacto con diversas poblaciones, tanto de manera pacífica como violenta.
A Cortés lo acompañaba en esa ocasión gente con gran pericia en sus oficios correspondientes, con una fama ganada en otras operaciones encomendadas por las autoridades españolas. Entre ella se encontraban Francisco de Montejo, Cristóbal de Olid, Bernal Díaz del Castillo, Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Diego de Ordaz y Antón de Alaminos.
El día que Hernán Cortés atracó en la isla Cozumel comenzó a andar el camino a la dominación del que en ese momento era el pueblo más poderoso del continente americano, el mexica. Toda una aventura constituyó el recorrido del extremeño y sus huestes hasta vencer finalmente al último tlatoani de la estirpe azteca, Cuauhtémoc.
Una vez destruida Tenochtitlán, desintegrado su imperio y con los ibéricos conquistando diferentes regiones, comenzaría una nueva vida para los habitantes de este terruño, una completamente diferente a la que se había llevado hasta ese momento, pues ahora su existencia estaría marcada por el régimen colonial. El virreinato de la Nueva España fue el más importante de la Corona, extendiéndose el dominio de ésta por trescientos años, hasta que Agustín de Iturbide le dio su independencia a México en 1821.
A 500 años de que Hernán Cortés pisó lo que es el actual territorio mexicano, iniciando así la conquista, no debemos olvidar que los europeos que vinieron son parte integral de nuestros orígenes mestizos. Jaime Torres Bodet se refería a ello argumentando que la caída de Tlatelolco ante Cortés “No fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy”.




