Poco a poco, la Feria se acerca a su fin. Debido al desabasto de gasolina, para muchos comerciantes no ha sido un buen año.
Lo cierto es que para los tradicionales gritones, es justo después de la Feria, cuando se acerca su mejor momento en cuanto a ventas.
El área de gritones es un escenario clásico y emblemático en la Feria de León. A lo largo de sus diferentes puestos, ubicados cerca de la zona de Parque Explora, no paran de exclamar durante toda la noche, ofreciendo sus productos: cucharas, vasos de plástico o vidrio, tazas de plástico, cobijas, cobertores. Todo lo necesario para la cocina o el cuarto de blancos.
Por lo general, las ventas de los gritones tienden a ser aceptables durante la Feria… es días después, cuando hacen su magna liquidación, cuando tienen bonanza.
Los hay de toda la República: Tlaxcala, Estado de México, Guadalajara… cada uno aguarda al mes de febrero para liquidar su material y así, continuar en otra feria. Algunos de ellos son adolescentes y otros hombres de la tercera edad.
David Rodríguez, vendedor de cristalería y otros trastes, de 65 años, recuerda los años en que vendía de niño, durante la década de los sesenta. Cada año, es en febrero cuando las ventas “gritonas” suben y mejoran.
“Yo vengo desde niño a la Feria de León. Venía a trabajar con un tío mío, quien me traía aquí. Soy del Estado de México. En los sesenta me acuerdo que ni siquiera existía el Poliforum, y había un terreno baldío. Ahorita las ventas están un poquito bajas, pero nos esperamos. Por eso siempre hay que tratar bonito a la gente. Eso todos lo sabemos, desde los más jóvenes hasta los más viejos”.
Está el caso de Diego González, oriundo de Tlaxcala y con 17 años de edad. Es apenas su tercer año en la Feria, y se dedica a la venta de cobertores de personajes tan variados como Los Vengadores o Coco.
“Ahorita está muy flojo, pero siempre es al final cuando todo mejora”, apunta.



