Inicio Local León 8M, recordatorio de lo que nos falta: Libia

8M, recordatorio de lo que nos falta: Libia

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La mujer, cada vez más, va recuperando terrenos que antes parecían reservados para el género masculino. Sólo por tradición, costumbre y en muchos casos, por un error histórico que las ubicó en el hogar, entre cuatro paredes y a cargo del cuidado de los hijos; las mujeres han tenido que salir a la reconquista de escenarios donde ahora lucen por características estas sí, intrínsecas al género: responsabilidad, entrega a la vocación y deseo de dejar huella firme a su paso.

El Heraldo de León se suma a esta parada que cada 8 de Marzo se realiza en el mundo, para reconocer que, en estos tiempos, no se entiende a la humanidad sin ofrecer un trato igualitario a las mujeres quienes no deberían marchar por hacerse visibles. Las mujeres son.
No es un tema de moda. Es un acto de justicia que se ha tardado en llegar pero que poco a poco y sobre todo en países considerados machistas como el nuestro, nunca más se permitirá que se ponga en duda todas las cualidades de nuestro género, el otro 50% de la humanidad.

Para este día invitamos a la Secretaria de Gobierno de Guanajuato, Libia Denisse García, para que comparta con nosotros sus conceptos acerca de la femineidad.
A la funcionaria estatal le preguntamos:
Heraldo: ¿Qué connotación tiene para ti la conmemoración del Día Internacional de la Mujer?
Libia García: Para mí este día es muy importante, porque es un recordatorio del trabajo que aún nos falta realizar para lograr la igualdad.

Hoy más que nunca buscamos el reconocimiento pleno de nuestros derechos y por supuesto, erradicar cualquier tipo y forma de violencia contra las niñas y mujeres.
Cada 8 de Marzo es un recordatorio que nos invita a reflexionar cómo nos vemos las mujeres a nosotros mismas y a partir de esa perspectiva, cambiar las relaciones sociales para que haya más oportunidades para todas.

H: ¿Crees que sea suficiente un día al año para conmemorar a la mujer?
LG: Claro que no. Esta lucha por la igualdad debe ser diaria y permanente. Por ejemplo, hace más de 10 años estábamos muy lejos del tema de la paridad. Hoy, gracias a dos reformas constitucionales, se introdujeron los principios de paridad y paridad total en la Constitución.

Falta mucho por hacer, y definitivamente la promoción de los criterios de igualdad y paridad no solo debe ser impulsada a nivel legislativo, también en la administración pública y por supuesto, en nuestra sociedad.
H: ¿Cuál consideras que es el lugar de la mujer en la actualidad?
LG: Hace algunos años, la forma en que las mujeres éramos vistas y percibidas en cualquier ámbito, desde el profesional, empresarial o política, era limitativa. Antes, no cabía en la mente de las niñas pequeñas ser directora en una empresa, líder de proyectos o legisladora. Eso era algo exclusivo de los hombres. Hoy, las cosas han cambiado.
Hoy el lugar de las mujeres es donde quieran estar, no hay límites; su capacidad y liderazgo las llevará hasta donde su talento lo permita.

H: ¿Consideras que existe en la actualidad algún reto que una mujer no pueda lograr?
LG: Hay muchos retos. Uno, al que nos enfrentamos comúnmente, es la minimización de nuestras causas cuando impulsamos algún tema, cuando queremos lograr algo.
Además, a nosotras se nos exige más solo por el simple hecho de ser mujeres; se nos pide que demostremos de lo que somos capaces como si no tuviéramos una habilidad natural para realizar nuestras actividades diarias, liderar algún proyecto o ejercer el poder en el gobierno.

También, muchas veces se nos juzga diferente que a los varones bajo circunstancias similares, suele ser desgastante porque debes trabajar el triple para conseguirlo cuando no debería ser así. Por eso es muy muy importante, reitero, que sigamos avanzando e impulsándonos unas a otras. Buscar que las voces de las mujeres sigan resonando en todos los ámbitos.

Soy una convencida de que el trabajo de las mujeres que nos antecedieron y el de las que hoy seguimos abriendo camino, generará un cambio positivo para que esta situación cambie.
H: ¿En cuál faceta consideras que la mujer puede figurar más?
LG: No existe una limitante para las mujeres. El querer minimizarnos a una faceta, a una actividad o un ámbito, es algo que debemos cambiar.

No debe importar si eres hombre o mujer para ejercer un puesto o un cargo, lo verdaderamente relevante es si eres capaz de desempeñar la actividad por la que estás participando, tu preparación, y si verdaderamente tienes ese talento y hambre para cambiar las cosas.
H: ¿Consideras que aún queda mucho por hacer en aras de un piso parejo para las mujeres?

LG: Definitivamente, aún falta mucho por hacer. Ya lo decía, hay un fuerte trabajo a nivel legislativo y en la administración pública para lograr la igualdad y paridad; también nos falta mucho en materia de educación; creo que como padres y madres de familia debemos educar a nuestros hijos en el respeto, en la igualdad.
Eso también nos compromete a nosotros como gobierno a impulsar políticas públicas en materia de igualdad entre mujeres y hombres, y cero tolerancia a cualquier tipo de violencia.

Las mujeres guanajuatenses no somos de quedarnos viendo lo que otros hacen. Nosotras somos valientes y protagonistas del cambio.

H: ¿Qué valores crees que son los más importantes de transmitir a las nuevas generaciones en esta búsqueda de que la mujer y el hombre cuenten con las mismas oportunidades?
LG: Definitivamente la igualdad, el respeto, la ayuda mutua y por supuesto, la inclusión.
Las mujeres tenemos la creatividad, el talento y el impulso suficientes para marcar diferencias que transformen nuestro entorno. Tenemos mucho que aportar en cualquier lugar donde nos pongan. Contamos con iniciativa y resiliencia; lideramos los cambios e impulsamos los resultados.

Nuestra voz, hoy más que nunca, es muy importante ya que representamos más del 50% de la población y ha quedado demostrado la capacidad, el talento y el liderazgo de las mujeres guanajuatenses.
Nuestro reto, o la principal tarea que tenemos como sociedad y gobierno, es lograr que la inclusión no sea una preocupación para las mujeres del mañana, sino una condición esencial para construir una sociedad más equilibrada y justa para todas y todos.

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