Mañana, 6 de agosto, se conmemora un día que marcó la historia para siempre, que definió un antes y un después del siglo XX y demostró lo aterrador que podía ser la energía atómica: la caída de las bombas en Hiroshima y Nagasaki.
Los hechos han sido reflejados en el cine y la literatura de mil formas. Ha habido infinidad de conferencias para hablar sobre la problemática de este tipo de armas. Incluso, una de ellas se llevó a cabo en febrero del año pasado en León.
Se trató de la visita de Yasuaki Yamashita sobreviviente a Hiroshima y Nagasaki, quien el 20 de aquel mes ofreció una conferencia en la Biblioteca Central Estatal, presentando sus memorias, ‘Hibakusha’, publicadas por el Fondo de Cultura Económica, además de alertar sobre el peligro de las armas atómicas.
En entrevista para este medio, enfatizó en lo importante que es que la gente tome conciencia, porque las armas nucleares es un problema que puede suceder en cualquier momento.
“Japón estaba completamente destrozada. No había nada que hacer. Estados Unidos no tenía necesidad de tirar las bombas, pero las tiraron. Sufrimos terriblemente. La tragedia no fue solo el momento de la explosión, sino las consecuencias. Tuve la oportunidad de venir a México, por eso estoy aquí”.
Destacó, por encima de todo, la importancia de la cultura de la paz.
Hoy en día conviene recordar lo ocurrido hace 8 décadas: El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima, Japón, durante la Segunda Guerra Mundial. Tres días después, el 9 de agosto, una segunda bomba fue lanzada sobre Nagasaki.
