
Durante 55 años, doña Maricela Urrea se ha dedicado a la fabricación artesanal de piñatas, un oficio que aprendió desde muy joven y que hoy representa una tradición familiar que busca preservarse y compartirse con nuevas generaciones.
Su historia forma parte de la segunda edición de la Feria de la Piñata, que se realiza en el Jardín de San Juan de Dios.
En uno de los stands instalados en este espacio se encuentra su local, donde se exhiben las tradicionales piñatas de picos, así como figuras de renos y coloridas serpentinas. Maricela comenzó en este oficio cuando tenía apenas 15 años, siguiendo los pasos de su madre, quien era comerciante en el Mercado Aldama y fue quien inició a la familia en esta labor llena de simbolismo y tradición.
Fue su madre quien le transmitió los conocimientos de la elaboración de piñatas, oficio que hoy Maricela ha heredado a sus hijas, manteniendo vivo un negocio familiar que, como muchas tradiciones, busca no desaparecer con el paso del tiempo.
Durante esta segunda edición de la Feria de la Piñata, Maricela recordó que su participación surgió tras haber obtenido el segundo lugar en la Feria del Alfeñique, en la Delegación San Miguel.
“Estábamos esperando a que nos dieran los reconocimientos y empezamos a platicar con el licenciado; se interesó en el tema de las piñatas y le conté todas las experiencias que he tenido en estos 55 años. Le gustó la idea”, compartió.
Relató que, aunque llegó a tener un trabajo formal, aprovechaba sus vacaciones para dedicarse a la elaboración de piñatas. Con el tiempo, esta actividad se convirtió primero en un pasatiempo, luego en una terapia y, actualmente, en una satisfacción personal al contar con un espacio donde puede exhibir su trabajo.
La Feria de la Piñata se lleva a cabo del 13 al 22 de diciembre en el Jardín de San Juan de Dios y cuenta con la participación de más de 30 puestos, donde artesanas y artesanos locales ofrecen piñatas y productos tradicionales de la temporada.