Este próximo 30 de agosto será recordado por todo México, en el tema tan importante y decisivo en el desarrollo de nuestro país: La educación, que como todos sabemos, ha pasado por un trago muy amargo en la impartición de clases como se venía haciendo en forma tradicional, con las deficiencias en las escuelas oficiales y particulares, con el tema también de los libros de texto y en fin, problemas anteriores a la pandemia que eran el tema que se discutía durante muchos años; pero la enfermedad del COVID detuvo el sistema presencial en las escuelas, desde menores de edad hasta universitarios y se cambió con todos los problemas de adaptación del mundo.
Ya hemos repetido en varias ocasiones, que para la enseñanza virtual se necesitó la capacitación de toda la familia, alumnos y maestros y la compra de equipos. Las escuelas fueron cerradas y las contaban con más posibilidades conservaron prácticamente el mismo estado en el que estaban; en cambio un porcentaje altísimo de escuelas oficiales no contaron con presupuesto para cuidarlas y darles mantenimiento, y surgió la debacle con robos, vandalismo, destrucción de las instalaciones por falta de mantenimiento adecuado, en fin, un desorden absoluto.
No hay que olvidar que todos los países del mundo sufrieron también problemas parecidos a los nuestros o en mayor escala, aunque México se mantiene lamentablemente una cifra terrible de fallecidos por COVID y ocupamos el 4° lugar mundial y si hablamos de problemas de COVID, estamos viviendo en forma severa la llamada tercera ola de contagios, que ya rebasan los 20,000 contagios diarios, aunque las muertes no tengan ese mismo ritmo de fallecidos, porque hay un porcentaje importante de la población ya vacunada y eso ha amainado el problema.
La decisión de las autoridades de salud de que se inicie clases el día 30 es discutible por muchos expertos que opinan que no es el momento oportuno por el riesgo de ser contagiados por la nueva cepa del virus, que es más contagioso y difícil de dominar, y que la asistencia sería problemática, ya que en un porcentaje muy alto de escuelas no están preparadas las instalaciones ni los servicios para iniciar clases, y también porque va a aumentar la movilidad de los adultos que acompañan a los menores, utilizando los medios de transporte a su alcance e incrementando la posibilidad de contagio, inclusive los que se trasladan en vehículos particulares.
Por otro lado, hay personas que opinan que es absolutamente necesario abrir las escuelas porque el daño psicológico, social, deportivo y educativo que han sufrido por el atraso todos los estudiantes es inmenso y hay que poner remedio, porque se está perdiendo el conocimiento, ya que hay edades que son aptas para recibir educación y no después. También la integración social debe ser aumentada para crear conocimientos adecuados a las generaciones futuras.
Hay pros y contras, y ya han desertado más de 100,000 alumnos, especialmente de preparatoria y universitarios, por no contar con los recursos necesarios para seguir estudiando y la necesidad urgente de trabajar para subsistir. Ojalá estos alumnos puedan recuperarse de forma didáctica o bien logren estudiar para resarcir el daño tan grave en su educación.
Para no tener que lamentar el fracaso del regreso a las escuelas y sus consecuencia es necesario que los padres de familia, los alumnos de cualquier edad, la sociedad misma y el gobierno hagamos el esfuerzo por tener escuelas con alumnos en sana distancia, gran ventilación, lavado de manos, aplicación de gel y el uso permanente y en forma adecuada del cubrebocas. Esto que decimos hay que hacerlo y no solo platicarlo o hacer mofa de esto. Para poder sobrevivir incluso de la muerte, es necesario acatar todas estas medidas.
Deseo como todos los mexicanos que este regreso a clases resulte beneficioso. Seguiremos platicando de los resultados inmediatos.



