PARTE I
Natural, así fue la llegada del Cervantino a León hace 21 años. A menos de 50 kilómetros de distancia y con una hesitación presente año con año sobre si los foros y espacios de Guanajuato eran suficientes, esta expansión se dio de manera orgánica.
Imposible impedir el crecimiento y alcance del monstruo —en el mejor de los sentidos— que es el Festival Internacional Cervantino, por lo que quiero pensar que no fue sorpresa cuando en 2001 Ramiro Eduardo Osorio Fonseca, en su entonces calidad de director general del FIC, nombró a León como sede oficial de este evento.
Con el respaldo de la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Sari Bermúdez, la sensibilidad artística de Juan Carlos Romero Hicks como gobernador y con 53 millones de pesos como inversión, del 10 al 28 de octubre de aquel año cientos de artistas y miles de visitantes se dieron cita en la capital del estado para vivir la fiesta del espíritu, que esa edición presumía notables cambios e innovaciones, como las primeras acciones concretas por la descentralización del Cervantino y donde el recién creado Instituto Cultural de León —antes Consejo para la Cultura de León— se convirtió en un aliado estratégico.
Luis Ernesto Ayala Torres en la Presidencia Municipal y Alicia Escobar Latapí como directora del ICL, recibieron la primera edición del FIC en León con impactantes presentaciones como La Bayadera, interpretada por la Compañía Nacional de Danza. Esta puesta debutó al Teatro Manuel Doblado como sede del Cervantino.
En los años subsecuentes dicho recinto, así como el Teatro María Grever, la Plaza Principal y la Plaza Fundadores se convirtieron en espacios para el desarrollo y consolidación del FIC en la ciudad, recibiendo a artistas como: la compañía de danza Black Grace (Nueva Zelanda); Viena Symphony Virtuosi (Austria); el Ballet Folklórico de Amalia Hernández (México); el Trío Continuum (Rusia); Meno Fortas (Lituania); The Avital Dvory Visual Theater (Israel); Austin Tv (México); Celso Piña (México); Chichineros Lizana (Chile); Ashey Lobo (India), por mencionar algunos.
